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Los muslos de Hefestión

  • El Acantilado recupera el estudio de Robin Lane Fox sobre Alejandro Magno, el más completo, polémico y desmitificador de los dedicados al héroe macedonio

En 1973, el historiador inglés y catedrático de la Universidad de Oxford Robin Lane Fox publicó su biografía de Alejandro Magno, el que había sido objeto de estudio durante toda su vida, y recogía en sus páginas la siguiente sentencia: "Sólo los muslos de Hefestión consiguieron derrotar a Alejandro Magno". La abierta descripción de la bisexualidad del macedonio no causó revuelo alguno y limitó su polémica a los círculos académicos, si bien éstos, por lo general, preferían dirigir sus fuerzas a elucidar otras cuestiones. Treinta años después, Lane Fox fue contratado por Oliver Stone como asesor para la película Alejandro Magno, en cuyo argumento el escritor recuperó la observación anatómica y concedió carácter protagonista al amante masculino del emperador. Las respuestas, en esta ocasión, no se hicieron esperar: ni los elefantes de la India a los que sometió Alejandro pudieron lo que la corrección política, virulenta e irracional. Ahora, El Acantilado recupera la espléndida biografía, con traducción de Maite Solana, para dar cuenta de la barbarie que sostiene la estupidez postmoderna.

El propio autor aseguraba con motivo del estreno de la película de Stone que fue el desarrollo expositivo de la sexualidad del Hijo del Rayo el desencadenante de las iras: los cristianos evangélicos condenaban lo explícito de las tendencias del monarca, mientras que la comunidad gay norteamericana acusaba a los productores del filme de haber presentado a un Alejandro bisexual en vez de un icono puramente homosexual, entregado a los brazos de Roxana sólo por cuestiones de descendencia. Incluso un grupo de abogados griegos demandó a gran parte del equipo de la película, incluido Lane Fox, por haber insinuado que el mejor alumno de Aristóteles fue bisexual, un punto en el que prácticamente todos los historiadores (oh, excepción) están de acuerdo. No faltaron iraníes que protestaron por una Roxana mestiza, puristas que criticaron la presencia de caballos árabes en el ejército del rey persa Darío (lo que también resulta evidente a ojos de los historiadores) ni pacifistas que compararon a Alejandro con Bush. La cabeza del conquistador fue reclamada, en fin, por todo aquel que acertó a sentirse ultrajado y pregonarlo.

Cuando ha pasado la tormenta y la película ya ha sido retirada de los videoclubes, la biografía de Lane Fox se revela aún más precisa en su ambición desmitificadora, alejada de las miradas románticas y mostradora de los más diversos detalles, desde los culinarios hasta, por supuesto, los sexuales. Además de la documentación, lo mejor de esta obra sigue siendo la construcción del genio militar, el denso hilo humano e histórico que conduce desde la concepción aristotélica de la realidad hasta la decisión, alumbrada como necesidad, de someter el mundo. Un verdadero placer.

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