"En mis novelas debo resolver el pulso entre el escritor y el historiador"

La Italia de finales del siglo XV es el escenario de la historia que José Calvo Poyato plantea en La dama del dragón (Plaza & Janés), centrada en el itinerario vital de Caterina Sforza, un singular personaje del Renacimiento italiano.

-¿Qué le atrajo de Caterina Sforza para dedicarle una novela?

-En esta ocasión ha sido el personaje el que ha tirado del novelista y de la novela. Mi propósito inicial era hacer una novela no sobre el Renacimiento italiano sino sobre Caterina Sforza, si bien su vida se desarrolla sobre un telón de fondo que al final se acaba desarrollando. Mi interés por su figura surgió de la lectura de un libro sobre el Gobierno de Roma en el Renacimiento. A diferencia de otros estados italianos, en los que los gobernantes que morían están sustituidos inmediatamente, en Roma se producían vacíos de poder, porque las elecciones de los Papas eran lentas, tenía que celebrarse el cónclave... Cuando Sixto IV muere, Caterina era una joven de veinte años embarazada de siete meses. Y en esas circunstancias se apoderó del castillo de Sant' Angelo, la fortaleza más importante de Roma, y se enfrentó al Colegio Cardenalicio. Se dio cuenta de que Sant' Angelo era la clave para controlar la ciudad. A partir de ese suceso yo empecé a tirar de la hebra y descubrí que sólo se trataba de un episodio más de una vida fascinante.

-¿Qué papel representó en la Italia de su época?

-Desafió los criterios establecidos. Lo que se esperaba entonces de una joven perteneciente a una familia importante, aristocrática, era que sirviera de moneda de cambio en términos matrimoniales para cerrar alguna alianza. De hecho, la casaron con once años. Pero ya de adulta ella se casa por amor, sin ningún tipo de acuerdo político de por medio. Rompe moldes. En la guerra, las mujeres se quedaban rezando por los combatientes, pero ella se pone al frente del ejército, se mete en una armadura y dirige la artillería. Fue una figura incómoda para muchos sectores y tuvo bastantes enemigos.

-Y tuvo relación con las principales figuras de la Italia renacentista...

-Con Maquiavelo negoció un acuerdo militar en su calidad de condesa de Imola. Es curioso, porque ella fue la que salió beneficiada del acuerdo pero el que ha pasado a la Historia como un genio de la política es Maquiavelo. Era una mujer culta, leía a los clásicos el latín y le interesaba mucho la botánica. Poseía un laboratorio y un jardín en el que cultivaba plantas con las que hacía recetas de tipo cosmético, médico... Un recetario suyo, Experimenti de la Ecc.ma Signora Caterina de Furlii, ha llegado hasta nuestros días. También conoció a Leonardo da Vinci, con quien tuvo una relación intelectual. Leonardo estuvo durante una década al servicio de su familia, los Sforza, diseñando métodos para mejorar las defensas de una de sus fortalezas. Leonardo era muy aficionado a los acertijos y yo incluyo en la trama un reto intelectual que le lanza a Caterina y que recorre todo el libro.

-Caterina también era aficionada a las ciencias ocultas.

-Sí, y sus enemigos la acusaron de brujería. La línea de separación entre la alquimia y la hechicería es sutil y delgada, pero no era una bruja. Era una mujer inquieta y entre sus intereses estaban la alquimia y las ciencias ocultas.

-¿Qué ha supuesto para usted este viaje literario al Renacimiento italiano?

-El descubrimiento de una mujer que si hubiera sido hombre habría pasado a la Historia como uno de los grandes personajes de su tiempo. En muchas ocasiones el novelista tiene que tirar del personaje para configurar el libro, pero aquí pasa lo contrario. Italia y el Renacimiento constituyen el espacio físico e histórico en el que transcurre su peripecia. A mí me gustaría que cuando el lector termine la novela tenga la sensación de que, sin darse cuenta, ha aprendido algunas claves del Renacimiento italiano, que es un tablero de ajedrez muy complicado. El país estaba configurado por estados muy pequeños, poco potentes militarmente. El mapa político es complejo, los papas son más señores temporales de un territorio que dirigentes espirituales. El marco religioso, militar, político y artístico es muy sugerente. Pocas veces en la Historia se ha dado tal acumulación de genios en es un espectro espacial y temporal tan reducido.

-Entonces, ¿ha escrito la novela con vocación pedagógica?

-Creo que el doble objetivo de la novela histórica debe ser entretener y enseñar. En mis novelas se produce un pulso entre el historiador y el escritor y debo resolverlo, tengo que buscar equilibrios para que ninguno de los dos se imponga al otro. Puedo poner muchos ejemplos de este conflicto. Yo quería, como novelista, ambientar una secuencia en el carnaval de Roma, pero entonces surgió el historiador y empezó a hacer preguntas: ¿se celebraba el carnaval en Roma en 1480? ¿Cómo era? ¿Qué significado tenía? Me puse a investigar y al final obtuve satisfacción a estas cuestiones para realizar una recreación novelística que reflejara un determinado ambiente histórico.

-¿Hay alguna figura equivalente a Caterina Sforza en la historia de España?

-Hay una figura que vivió una situación muy parecida a uno de los capítulos más decisivos en la vida de Caterina. Sin embargo, el criterio con que la Historia ha tratado a los dos ha sido muy distinto. Me refiero a Guzmán el Bueno, asediado en la fortaleza de Tarifa por los musulmanes, que le piden que se rinda y amenazan con matar a su hijo. Él reacciona tirándole su propio puñal al enemigo. Antepone sus obligaciones militares a sus sentimientos. Caterina vivió la misma situación en la fortaleza de Ravaldino. Sus enemigos la amenazaron con matar a sus dos hijos y ella se encaramó a los muros, se levantó el vestido y se señaló los genitales para expresar que podía tener más hijos cuando quisiera. Guzmán el Bueno ha pasado a la Historia como un héroe, pero a Caterina la llamaron perversa y malvada por esta acción. Me han preguntado si se puede comparar a Caterina con Juana de Arco. La respuesta es negativa: Juana de Arco fue santa y Caterina se enfrentó a la Iglesia.

-¿Cuál es su próximo proyecto novelístico?

-La última novela de la trilogía de Capablanca, que estará ambientada en Lisboa.

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