El oficio del arte según Mingorance

  • El pintor y académico malagueño acaba de publicar el libro 'Tratado de mis materiales en la pintura', en el que desvela diferentes procesos de elaboración de texturas

El pintor malagueño Manuel Mingorance Acién desvela los procesos de elaboración de texturas, materiales y pinturas que ha ido investigando a lo largo de su dilatada trayectoria como pintor en el libro Tratado de mis materiales en la pintura. Editado por el Área de Cultura del Ayuntamiento de Málaga, ciudad de la que es Hijo Predilecto, el tratado recorre desde las antiguas formas de elaboración de las pinturas en los talleres donde los discípulos molían los colores o preparaban los lienzos, hasta la época en que las telas imprimadas del comercio y el óleo entubado eran los materiales básicos, y profundiza en el regreso más reciente a las antiguas maneras.

"Siempre consideré una suerte haber nacido en un taller de pintura -su padre era pintor decorador- y desde niño saber lo que era y para qué servía una cola, un aceite o un simple óxido de hierro", señala el artista en sus palabras introductorias a la obra.

Este amor a los materiales de la pintura se ha mantenido "y acrecentado", en el transcurso de su larga y consolidada carrera "ya que desde mis principios como pintor me sentí incómodo con los productos de procedencia industrial, lo que me obligó a recuperar técnicas y maneras no en uso, e incluso a la creación de otras propias".

Materiales como el temple al huevo -técnica mediante la que se obtiene un deslinde material- por el que sintió especial atracción desde su etapa de estudiante en Madrid y a cuya recuperación practica dedicó muchos años, ocupa los diferentes capítulos del libro, que trata también variadas técnicas de óleo, técnicas mixtas o acuarela.

Manuel Mingorance (Málaga, 1920) reconoce como imprescindibles algunos tratados sobre los materiales de la pintura, como el de Max Doerner, estudiado por muchas generaciones de artistas, pero el suyo, a diferencia de este, es que se refiere a aquellos materiales "que he ido adaptando a mi forma de pintar, a medida que fueron surgiendo en el transcurso del tiempo, con todo el proceso de mis preparados, de mis mezclas, para mejorar, pretenderlo al menos, las propiedades de los existentes, sus aspectos ópticos, su dureza, su facilidad para manejarlos". Este interés por difundir y transmitir sus conocimientos radica también en su postura contraria a la "cultura del olvido" que le ha tocado vivir. "Ahora se desprecia o no se estima el buen hacer y lo que aspira a perdurar se considera un absurdo; la posteridad es algo ajeno a nosotros" pero, considera, "la vida, sobre todo en el arte, si no tiene fantasía, si no está por encima o fuera de la realidad, no merece la pena vivirla".

En la pintura de Mingorance, que inició sus estudios con Alvarez Doumont en la Escuela de Artes y Oficios de Málaga y los continuó en la de Bellas Artes de Madrid, está presente su herencia andaluza y mediterránea. Poseedor de numerosos reconocimientos y premios obtenidos a lo largo de su carrera, ha sido galardonado por la Academia de Bellas Artes de San Fernando y por la Asociación de Críticos de Arte, es académico correspondiente de la Real Academia de San Telmo de Málaga y miembro fundador de la Academia Libre de Artes y Letras de San Antón.

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