"En la ópera casi todos los personajes femeninos son de mujeres maltratadas"

  • Considerada una de las grandes 'Cármenes' del siglo XXI, esta noche comparece en la Sala María Cristina con piezas de autores de distintas nacionalidades, entre ellas una saeta y una farruca de Turina

La ópera tiene hoy en María José Montiel a la niña de sus ojos. Considera por la crítica una de las grandes Cármenes del siglo XXI, la mezzosoprano madrileña ha compartido los mayores escenarios del mundo con las mejores voces. Llega de Milán de hacer tres Réquiem de Verdi, y del Festival Internacional de Música de Canarias con Stabat Mater de Rossini junto a Ismael Jordi y Ainhoa Arteta. El domingo viajará a la Ópera de la Bastilla de París y así hasta 2014. A pesar de su abultada agenda reserva siempre unos días para " estudiar, trabajar y descansar" y poder afrontar nuevos proyectos como la Princesa de Éboli en Don Carlo. Esta noche detiene su talento en la Sala María Cristina con un recital "para distintos públicos" y en distintas lenguas.

-Llega a Málaga con una veintena de piezas de diverso calado y procedencia, ¿con qué intención?

-Presento un recital junto a Laurence Verna, una pianista francesa que conocí cuando estudiábamos juntas en Viena y con la que tengo mucha comunicación musical. Interpretaremos piezas de Schumann, Shubert, Gireg y Massenet, entre otros; y en la segunda parte recorremos autores españoles como Guridi y Turina. De éste último cantaré la saeta a la virgen de la Esperanza con textos de los Álvarez Quintero, y una farruca con textos de Campoamor. El programa es una joya para todos los públicos.

-¿Cuándo fue la última vez que se le pudo escuchar en Málaga?

-Es curioso, porque hace años, en los inicios de mi carrera como soprano, y antes de cantar con el rol de Carmen, canté en el Teatro Cervantes el rol de Micaela en formato concierto. También estuve en la Cueva de Nerja junto a Carlos Álvarez. La verdad es que tenía muchas ganas de volver porque aquí hay una gran afición a la lírica y Málaga respira cultura por todos sus poros: músicos, pintores, actores...Es una ciudad de luz, una luz que transmite optimismo.

-Acaba de interpretar Stabat Mater de Rossini, a quien se le acusó por este himno religioso de exceso de teatralidad, ¿lo comparte?

-A ver, esto es como cuando se dice que el Réquiem de Verdi es una obra operística. Es cierto que concibió la música sacra de Stabat Mater con un cierto dramatismo, pero hay veces que este tipo de música trasciende de la obra a la meditación personal del encuentro con la vida y la muerte, como el Réquiem de Verdi. Hay momentos de una gran exaltación pero no por ello pierde espiritualidad. Muchas veces las innovaciones son muy criticadas. Estamos acostumbrados (risas).

-¿Cómo encaja que la crítica la considere una de las mejores intérpretes de Carmen?

-Lo recibo con mucha alegría y agradecimiento. Es un papel que he trabajado muchísimo tanto en lo vocal como en lo literario, porque cuando me preparo un personaje suelo apoyarme primero en la literatura. Este es un personaje que siento bastante cercano, porque tengo la sensación de que las mujeres latinas llevamos algo de esa cultura implícito. Y lo he hecho con diferentes producciones, tanto modernísimas como la última de Calixto Bieito en el Liceo como otras más clásicas como la del gran Teatro del Capitolio de Toulouse, todo un privilegio.

-Un personaje complejo y un caramelo para una intérprete...

-Carmen me parece una gran luchadora, una mujer que tiene que desenvolverse en un mundo de hombres, absolutamente machista y una mujer manipulada por el poder masculino y maltratada. Ella y casi todos los personajes de mujer en las óperas . Carmen intenta huir pero al final es asesinada por un hombre por aquello de o conmigo o te mato. Esa es la conclusión. Al mismo tiempo, busca la virginidad en Don José, igual que los hombres han intentado buscarla en las mujeres. Psicológicamente me parece un personaje apasionante.

-¿Y por qué los libretos de ópera buscan ese prototipo de mujer?

-Con La Traviata pasa lo mismo, una mujer rechazada por su vida libertina, igual que La Favorita. En Luisa Miller de Verdi haré de la duquesa Federica, manipulada por el conde y por toda la burguesía que le impone casarse. Incluso en Cosi Fan Tutte, las mujeres infieles son las culpables. Como en todos los ámbitos de la vida, ahora estamos mejor, pero aún vamos muy lento.

-Pilar Jurado hizo ayer historia como la primera mujer que compone y dirige una ópera en el Teatro Real, ¿llega demasiado tarde?

-Nunca es tarde si la dicha es buena. Hay menos directoras de ópera por la misma razón que hay menos cirujanas, porque hemos ido siempre con retraso, empezando por el derecho al voto.

-Plácido Domingo celebró en el Real su 70 cumpleaños en plena actividad artística tras pasar una dura enfermedad, como le ha ocurrido a otros compañeros suyos, ¿estáis hechos de otra pasta?

-Plácido Domingo es un fuera de serie. Para mí ha sido todo un honor cantar con él porque es una persona que irradia energía y ayuda al que empieza en todo lo que puede. Es una lección de vida, digna de admiración.

Etiquetas

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios