En pantalla por cuestión de peso

  • El malagueño Antonio de la Torre relata el proceso que siguió para engordar 30 kilos en seis meses como protagonista de 'Gordos', de Daniel Sánchez-Arévalo · Para el resto del rodaje le toca ahora adelgazar

Le ponen los retos. A Antonio de la Torre no hay propuesta que se le resista. Al menos, hasta la fecha. Con Daniel Sánchez-Arévalo ganó un Goya el pasado año por AzulOscuroCasiNegro, y ganó un amigo. El cineasta le hizo un papel a su medida y lo ha vuelto a intentar. Pero con otro patrón. Director y actor ruedan desde el pasado diciembre Gordos, una película alimentada de miedos, rabias y contradicciones y con la comida como vía de escape. Para encarnar al protagonista, el malagueño ha tenido que engordar 30 kilos en seis meses para volver a perderlos ahora. El pasado mayo logró su meta, 102 kilos, ya ha adelgazado 13 y le quedan unos cuantos más hasta que acabe el rodaje en septiembre.

"Dani, por favor, te lo pido no me dejes fuera de este proyecto". Las súplicas del actor acabaron con cualquier atisbo de duda sobre la capacidad de De la Torre para emprender un proceso de transformación física que requería valor, constancia y, sobre todo, amor a la profesión . "Pensé, ahora o nunca. Tengo 40 años, una edad en la que me siento aún con fuerzas para hacer algo de esta magnitud", confiesa el intérprete. Y dicho y hecho.

Desde el primer momento, la productora puso a su disposición a una dietista y el propio actor, por su cuenta, se puso en manos del endocrino Antonio Escribano, popular entre los equipos de fútbol.

Mucha pasta y mucho pan. Las claves de su dieta remitían directamente a los hidratos de carbono, "evitando las grasa saturadas para que no se disparasen los triglicéridos y el colesterol", remata el actor. El médico también le sugirió que tomara postre habitualmente "pero intentando que la subida de azúcar fuera moderada, apostilla.

Desayuno, bocadillo a media mañana, almuerzo, merienda y cena. Básicamente la consigna era "comer cuando pudiera y quisiera", recuerda el malagueño. Disfrutar de la comida sin apenas restricciones despertó la envidia ajena, pero para el afectado no todo fueron satisfacciones . "tenía molestias, al principio el estómago se resiste, acostumbras al hígado a trabajar mucho. Tenía mucho sueño, me costaba amarrarme los cordones…", enumera.

El ajuste de vestimenta corrió a cargo de la productora y de la generosidad de amigos. "Era como si hubiera tenido un niño, me dejaban ropa sabiendo que en pocos meses el niño cambiaría (risas)", apunta. Acostumbrado a hacer footing a diario por Sevilla (su residencia actual), De la Torre lo echa de menos. "Pero aún no puedo. Tengo que bajar unos cuatro ó cinco kilos más para que no me fastidien las articulaciones", comenta.

Al otro lado de la gula, reconoce que ahora pasa un poco de hambre, "lo cual no quiere decir que esté infraalimentado", advierte. Su régimen incluye mucha fruta, ensaladas y verduras, y los consejos del doctor. "Él dice que en la naturaleza está todo lo que el hombre necesita. Y que lo que realmente engorda son los productos manufacturados, no lo que da la tierra", reproduce De la Torre.

Para encarar el rodaje, Verónica Sánchez pasará un trance similar. Encarna a una embarazada y tiene que engordar unos 15 kilos. "Entiendo que deformar la belleza de ella tiene más delito que la mía, donde no había mucho que hacer (risas). Por los patrones sociales para ella será más difícil. Le doy doble mérito", expresa.

El protagonista es consciente del esfuerzo, pero en su justa medida. "Esto en sí no es nada. La valía de un actor es su interpretación. Es cierto que la manera de andar y la sensación de pesadez no he tenido que interpretarlas, estaban dentro de mí", admite. Pero convencer a la cámara sigue siendo su mayor reto. "Los conflictos del personaje, carencias y necesidades las tengo que poner yo. Si no lo logro, esto no habrá valido para nada", concluye.

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