Rehabilitación del palacio de villalón A principios de 2011 quedará inaugurada la pinacoteca

Un paseo por los andamios del Thyssen, con mejor cara

  • El 85% de la reforma estructural del futuro museo está ejecutada · Las últimas lluvias han provocado un parón de un mes en las obras, que culminarán en octubre

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Testigos directos de su evolución, los vecinos de la calle Compañía -y alrededores- observan las obras en el Palacio de Villalón como quien asiste a un embarazo complicado. Aunque sus responsables aseguren que la conversión del inmueble en el flamante Museo Carmen Thyssen-Bornemisza va a buen ritmo, les costará creer que algún día desaparecerán andamios, obreros y ruido, y resurgirá un inmueble del siglo XVI pensado para atraer las miradas de propios y extraños. Una visita a su esqueleto permite atisbar a lo largo de sus 7.200 metros ese gran contenedor de arte que albergará, en palabras de la baronesa, la mayor colección de costumbrismo español del XIX.

De siete de la mañana a once de la noche un equipo de unos 50 trabajadores se encargan de revitalizar el inmueble con idea de entregar las llaves el próximo octubre y, en un par de meses más, inaugurar la pinacoteca. "Hemos tenido un parón de un mes por la lluvia pero ya estamos poniendo los medios para recuperar ese tiempo", explicaba ayer José Mª Gómez Aracil, director de la oficina municipal de gestión del museo. A su lado, Rafael Roldán el arquitecto responsable aseguraba que el 85% de la estructura de los distintos inmuebles está ya ejecutada.

Entre andamios, el arquitecto insistía en que una de las prioridades planteadas desde el inicio era la de dar protagonismo a las vistas. "Enseñar desde dentro la parte alta de la ciudad que antes no se podía ver", detallaba. En los últimos 50 años se alteró su equilibrio espacial al ocultar o haciendo desaparecer sus columnas, e incluso cubriéndolo con una estructura que ha secuestrado la luz durante estas últimas décadas. Ahora el visitante contemplará, mientras recorre sus tres plantas el entramado de calle Mártires, San Telmo y Compañía a través de su patio interior y la apertura de muros.

La actuación ejecutada el pasado siglo para adecuar el inmueble a un uso comercial obligó a cubrir todo el artesonado del siglo XVI "escondido en techos de escayola", explicaba Roldán. Las columnas del patio se habían revestido de hormigón y de gresite, por lo que ahora se han tenido que reconstruir réplicas de las originales. Conforme se picaba en su suelo, el pasado del Palacio comenzaba a hablar. Así el sótano albergará una suerte de escaparate arqueológico (a la manera del Museo Picasso) con restos romanos del siglo I al IV, entre ellos salazones, mosaicos de viviendas, además de parte de una necrópolis bizantina.

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