arte Los espacios expositivos ultiman las primeras propuestas de la temporada

Un paseo por la ciudad para mirar

  • Las galerías malagueñas presentan sus colecciones

El otoño da la bienvenida a la nueva temporada. Los hay que vuelven al trabajo, otros empezarán o retomarán las clases y los museos organizan nuevas exposiciones que amplíen su oferta cultural. Así también lo hacen las galerías de arte de la ciudad, que pese a la crisis se afanan en organizar nuevas muestras, con artistas consagrados y noveles con las que "atraer al cliente" y, de paso, "acercar el arte al público", como comentan Paloma Navarro y Juan Ramón Fernández-Canivell, los directores de la galería de arte La Casa Rosa.

La apuesta de las galerías pasa por "educar al cliente" para que más allá de "una compra altruista" pueda "saber que está comprando" y que lo haga con "cultura de arte", afirma Antonella Montinaro, encargada de la galería de arte Gacma.

La oferta es amplia, y en este sentido, hay galerías que apuestan "sólo por artistas consagrados", como cuenta Montinaro en el caso de Gacma. Mientras que, desde la galería Henarte, su propietaria, Ana María del Vado, comenta que "hay que intentar adaptarse al cliente"; y es que, como afirma del Vado, "no se pueden tener picassos colgados en las paredes", una afirmación que la galerista hace con verdadera autoridad ya que vivió en carne propia el robo de dos obras del genio malagueño, sustraídas en su día en un establecimiento de la calle Álamos de su propiedad.

La intención es "formar al coleccionista", comenta Juan Ramón Fernández-Canivell, de La Casa Rosa. Y completa: "Hay que ver lo que al cliente le gusta y satisfacer sus gustos", a no ser que "se encapriche de la obra", añade.

A pesar de la crisis y aunque, como afirman los galeristas "es el mejor momento para comprar" pensando en "revalorizar" lo adquirido, esto pasa, en muchos casos, por adaptar nuevas fórmulas como las actividades para socios con trato prioritario que organizan las galerías Gacma y Henarte, o la adquisición temporal de la obra por reserva.

En palabras de Fernández-Canivell, cuando un cliente dice "me gusta pero quiero verlo en mi casa antes de comprar" tiene la posibilidad de adquirir la obra de forma parcial, pagando entre un 10 y un 15% del importe y tras un año, decidir " si se lo queda, pagando un precio especial, o lo devuelve", apunta el director de La Casa Rosa, y completa: "En la mayor parte de los casos suele funcionar y la persona se queda la pieza".

De la misma forma, los galeristas insisten en la idea de acercar el arte a todo tipo de públicos, ya que "el arte no tiene porque ser elitista" y hay obras para los "nuevos coleccionistas" que resultan "muy asequibles", comenta Paloma Navarro, codirectora de la Casa Rosa, aunque las exposiciones que las galerías de la ciudad han preparado de cara a la nueva temporada de otoño quizás no confirmen esta premisa de "arte accesible" que mencionaba Navarro.

Así, y manteniendo su seña de identidad que les hace apostar por "artistas muy consagrados", comenta Antonella Montinaro de Gacma, su galería ha preparado una muestra sobre Victor Vasarely que se inaugurará el próximo día 22. El artista húngaro ha sido considerado el padre del Op Art y sus obras se caracterizan por desarrollar un modelo propio de arte abstracto geométrico, con efectos ópticos de movimiento, ambigüedad de formas y perspectivas e imágenes inestables.

En el caso de Henarte, y tras haber dado fin a una exposición de iconos rusos del siglo XVII y XVIII, la galería expone ahora la muestra titulada Crisis, qué crisis, que reúne una colección formada por unos atritas pertenecientes a fondo de la misma con pintores como Jhon Biangazzo, Josué Pena, Jutta Brusteiner, Alicia Shujman y Ramiro Segrelles, entre otros.

Por otro lado, a partir del próximo 5 de octubre, Henarte acogerá una muestra del artista Johan Wahlstrom, que tiene intención de "empapelar la galería con sus cuadros y exponer sobre ese tapiz", como desvela Ana María del Vado.

Bajo la premisa de que "el coleccionista hay que hacerlo", y de que se trata de una figura que "escasea en Málaga", según Fernández-Canivell, la galería La Casa Rosa propone una muestra permanente dedicada a Los amores amarillos de Dalí, una obra gráfica que data de 1974, a la que le seguirán las ilustraciones de La Divina Comedia y La vida es sueño. Asimismo, presentarán en breve una exposición que irán intercalando con otras muestras temporales de pintores emergentes. La última de estas exposiciones, estuvo dedicada a Francisco Peinado y en breve inaugurarán una dedicada a Marc Montijano.

Por su parte, la galería Alfredo Viñas abrirá la temporada con una exposición de MP & MP Rosado que se inaugurará el 30 de septiembre y estará expuesta en esta sala hasta finales de octubre. Estos artistas, Miguel Pablo y Manuel Pedro Rosado, son dos hermanos de amplia proyección en el panorama artístico nacional. En sus propuestas utilizan diversos medios y materiales como la fotografía, la pintura o la escultura, que muchas veces conjugan para crear instalaciones con un fuerte carácter escenográfico. La temática fundamental de su trabajo gira en torno a la búsqueda de la identidad, que en el caso de su condición de gemelos se ve reforzada por la obsesiva representación de sus personas, multiplicadas o duplicadas en sus propuestas.

A partir de noviembre la galería Alfredo Viñas presentará la obra reciente de Antonio Mesones, un artista que en la actualidad forma parte de Invalident 1, grupo que surgió en 2005 al amparo de la libertad creativa y la diversidad que abona y enriquece el terreno artístico del Berlín de primero de siglo XXI.

También la galería JM, que comenzó su andadura en Málaga en 2001 bajo la dirección de Javier Marín, inaugura la temporada con una nueva exposición. En este caso, Quiero que esta guerra sea más pacífica, del artista antequerano José Medina Galeote, será la colección que abrirá el otoño.

Galeote es un pintor que utiliza el soporte pictórico y sus sucesivas ramificaciones conceptuales (el vídeo, la fotografía o la instalación, entre otras) como medio expresivo que dirige su búsqueda hacia el sentido de la pintura. En su nueva colección, el artista se inspira en los antiguos salones franceses donde se exponían las pinturas desde el suelo hasta el techo y sobre cualquier espacio posible. Un espacio expositivo, apretado y repleto de obras y dedicado a la reflexión y a la contemplación. La propuesta consiste, por un lado, en la exhibición de un grupo de óleos, sin colgar, sobre el suelo. Por otro, en dibujos sobre papel.

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