Labor por la cultura

Una permanente apuesta por la cultura

  • El Premio Planeta, la Fundación Lara y medio centenar de sellos propios definen a un lector y editor vocacional.

Con más de 50 sellos propios, como Seix Barral, Destino, Espasa o Martínez Roca, el grupo que presidió José Manuel Lara Bosch es actualmente el de mayor influencia en el mundo de habla hispana, presente en una veintena de países de América y Europa, incluida Francia. El embrión de este imperio cultural, con sede en Barcelona, es la editorial Planeta, creada por su padre, José Manuel Lara Hernández, en los 40.

Desde 1952 la firma convoca el Premio Planeta de Novela, el más destacado de los certámenes españoles. En sus inicios, cuando lo instituyó el fundador de la compañía, estaba dotado con 40.000 pesetas y actualmente entrega una cifra que supera los 600.000 euros al ganador y los 150.250 para el finalista. Otros certámenes de gran prestigio y relevancia literaria que impulsa hoy este grupo editorial son el Biblioteca Breve (Seix Barral), el Primavera (Espasa), el Fernando Lara de Novela que se falla en Sevilla, el Premio Nadal (Destino), el Ramon Llull de las Letras Catalanas o el Alfonso X El Sabio de Novela Histórica, entre un largo etcétera. En Andalucía, a través de la Fundación Lara, se convocan además los premios anuales Manuel Alvar de Estudios Humanísticos, Antonio Domínguez Ortiz de Biografías, Málaga de Novela y Hermanos Machado de Poesía Iberoamericana.

Cada año, el 15 de octubre, festividad de Santa Teresa (onomástica de María Teresa Bosch, la esposa del fundador), el fallo del Premio Planeta reúne en Barcelona a la élite empresarial y literaria española así como a una pormenorizada relación de la prensa cultural de este país, provincia a provincia. El Planeta, que cuenta en su palmarés con los Nobel Camilo José Cela y Mario Vargas Llosa, o con obras tan vitoreadas como El jinete polaco de Antonio Muñoz Molina y El mundo de Juan José Millás -que obtuvieron después el Premio Nacional de Narrativa-, siempre fue la predilección de Lara Hernández, como le gustaba recordar a su hijo. "Mi padre siempre decía que estaba muy satisfecho cuando llegaba y veía tantos fotógrafos congregados en torno al mundo del libro. Era el único día en que el libro le hacía sombra al fútbol", rememoraba José Manuel Lara Bosch cada año en la tradicional rueda de prensa previa a la entrega del galardón, que le servía al gran magnate editorial para expresar sus inquietudes y opiniones más urgentes sin anestesia, del independentismo al libro digital. "A mí no me gusta esconderme. Digo lo que pienso con transparencia", defendía, antes de pedir "diálogo y más diálogo" a los gobiernos español y catalán.

En 1992, dos acciones consolidaron la apuesta cultural de su compañía. Ese año, el Grupo Planeta incorporó la cadena de librerías Casa del Libro y se constituyó la Fundación José Manuel Lara, con sede en Sevilla, para la divulgación y fomento de la cultura andaluza y su proyección en toda España.

La Fundación, volcada en las humanidades y dirigida tanto a los estudiosos como al gran público, se convirtió pronto en una de las prendas más preciadas de su hacienda. Sus proyectos culturales y de investigación, así como los premios literarios para estimular la lectura y la creación, conquistaron para esta institución una posición de referencia nacional. Exposiciones, encuentros con autores, becas de estudio, el apoyo a las Ferias del Libro y las bibliotecas públicas de Andalucía, o el mecenazgo de proyectos de repercusión nacional como la Orquesta Barroca de Sevilla, son otras acciones con las que esta institución promociona al público y los creadores andaluces.

Entre los proyectos editoriales más interesantes de la Fundación Lara se cuenta la colección de poesía Vandalia que, dirigida por Jacobo Cortines, ha recuperado la obra de grandes poetas españoles (su primer título, Sevilla, de Juan Ramón Jiménez, supuso toda una declaración de intenciones) sin dejar de apostar por los autores más jóvenes y ofrecer antologías ambiciosas como Geometría y angustia. Poetas españoles en Nueva York, editada por Julio Neira en 2012, o los 52 poemas de Fernando Delgado publicados el año pasado bajo el título Donde estuve. Del prestigio y perdurabilidad del catálogo de Vandalia dan fe un Premio Nacional de poesía (Julia Uceda), dos premios nacionales de la Crítica (Jacobo Cortines y Juana Castro) y uno de la crítica andaluza (Juan Cobos Wilkins).

Otras colecciones de la Fundación igualmente encomiables son la Biblioteca Clásicos Andaluces, que dirige José Lara Garrido y que, con más de treinta volúmenes, ofrece lo más selecto de nuestra tradición literaria, desde los cancioneros medievales hasta el final del siglo XIX, y Ciudades Andaluzas en la Historia. Esta colección de semblanzas abarca todas las capitales de provincia, pero también pueblos, ciudades o comarcas, y cuenta con autores de la talla de José Manuel Caballero Bonald, Antonio Muñoz Molina, Antonio Gala, Antonio Soler, Juan Eslava Galán, Antonio Orejudo o Juan Bonilla.

Dirigida por la periodista y editora Ana Gavín, la Fundación Lara publica también la única revista gratuita de libros de España, Mercurio, de carácter mensual, en la que participan los mejores críticos, escritores, diseñadores y fotógrafos. Hecha desde Andalucía, se distribuye por todo el país y cumple un papel de primer orden en el fomento de la lectura por su rigor y calidad.

Son éstos algunos de los hitos más evidentes de una trama cultural tras la que estuvo un editor vocacional que fue también, aunque no alardeó de ello, un gran aficionado a la lectura. Al frente de su consorcio de empresas, que abarca numerosos sectores, Lara nunca descuidó, como le enseñó su padre, su amor por Andalucía y por sus letras porque, como afirmó el Premio Cervantes Caballero Bonald, "la literatura es una celebración de la vida".

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