Juan Manuel Latorre. Integrante de Vetusta Morla

"No nos planteamos objetivos estéticos, sólo nos gusta hacer canciones"

  • La banda madrileña regresa a Málaga, dentro de la gira de presentación de su segundo disco, 'Mapas', con un concierto que ofrecerá mañana en la Sala París 15 con la intención de sacarse algunas espinas.

Vetusta Morla ya presentó su segundo disco, Mapas, cuando el álbum aún ni siquiera había llegado a las tiendas el pasado mayo en el Auditorium Club de Málaga. Pero, aunque había muchas ganas de descubrir en directo las nuevas canciones de la banda, multitud de problemas con el sonido y el acondicionamiento del lugar convirtieron la cita en un episodio merecedor del olvido. Prueba de la talla de este sexteto madrileño reside en que aquella noche fatídica ellos mismos pidieron perdón al público cuando el desaguisado no era en absoluto asunto de su responsabilidad. Mañana viernes a las 21:00 , Vetusta Morla, auténtico referente del indie español, portada de Rolling Stone y verdadero fenómeno musical y empresarial (la autogestión es una de sus banderas más significativas), llega la Sala París 15 dispuesta a saldar cuentas. Responde al teléfono Juan Manuel Latorre, guitarrista, teclista y compositor del grupo.

-¿Espera Vetusta Morla sacudirse el fantasma del problemático concierto del Auditorium Club?

-Sí, desde luego. Queremos quitarnos la espina y dar un buen concierto en Málaga. Lo del Auditorium Club fue una lástima, aunque para nosotros fue un concierto muy especial: era el segundo de la gira de presentación de Mapas, los temas estaban aún en rodaje y teníamos mucha ilusión por tocarlos para gente que en su mayoría aún no los había escuchado. Pero hubo problemas con el fluido eléctrico y el aire acondicionado y la gente, claro, no estuvo a gusto. Esperamos que en la Sala París 15 todo salga como esperamos.

-Acaban de regresar de una nueva gira por México, ¿cómo ha funcionado allí su propuesta?

-Muy bien. Ha sido nuestra tercera gira en México pero la primera que hacemos en diversas ciudades, no sólo en las capitales grandes. También ha sido la primera vez que hemos percibido un mayor calorcito del público, que poco a poco nos va conociendo más y haciéndose con nuestras canciones. Y eso que la mayoría de las veces hemos actuado como teloneros de grupos importantes de allí, o en festivales en los que hemos compartido escenario con muchas otras bandas. Pero la experiencia ha sido genial.

-Debe resultar paradójico recibir todo tipo de elogios por su puesta en escena en España y actuar en México como teloneros. ¿Es algo así como volver a empezar?

-Sí, mucho. En México hemos recuperado ciertas sensaciones que en España ya no tenemos la oportunidad de disfrutar. El reto de salir a tocar delante de un público enorme que nunca te ha escuchado es enorme y muy satisfactorio. A veces, nada más salir al escenario nos silbaban, algo lógico porque el público siempre tiene ganas de ver y escuchar a su grupo, para el que ha comprado la entrada. Eso es una cura de humildad enorme. Lo bueno es que cuando terminábamos la actuación no había silbidos y sí muchos aplausos.

-¿Cuánto de oficio han ganado y cuánta espontaneidad han perdido en directo desde que lanzaron Un día en el mundo en 2008?

-Es cierto que hemos ganado mucho de oficio, de profesionalidad, pero no te voy a ocultar que también hemos perdido espontaneidad respecto a nuestros comienzos. Imagino que es inevitable: cuando viene tanta gente a verte después de haber comprado una entrada, hay cosas que no puedes hacer. Pero entre lo ganado y lo perdido, el balance que hacemos es muy bueno. Desde luego.

-Las canciones de Mapas han ganado en complejidad respecto a la de su anterior disco. ¿Les resulta en consecuencia más difícil traducirlas al directo?

-No, es justo al contrario. Empezamos a trabajar siempre las canciones en directo y luego las traducimos al estudio. Ten en cuenta que cuando entramos a grabar Un día en el mundo llevábamos ya nueve años haciendo música y, salgo algunas maquetas, nuestra experiencia en el estudio era muy limitada. De hecho, el estudio de grabación nos parecía un medio hostil, y ahora, aunque con el tiempo hemos conseguido domesticarlo y emplearlo como medio artístico, todavía pensamos en él como un paso posterior a la creación de las canciones. Nuestro medio natural sigue siendo el directo.

-Resulta sorprendente, dada la evolución que entraña Mapas respecto a su sonido, mucho más cuidado y lleno de detalles.

-Sí, pero piensa que Mapas lo grabamos precisamente en directo, tocando los seis a la vez. Es cierto que a esta actuación en directo que grabamos en un estudio del País Vasco le añadimos algunas cosas después en Madrid, pero lo fundamental ya estaba hecho. Seguramente tu percepción se debe a que antes de meternos en el estudio hicimos un trabajo muy importante y muy amplio de preproducción. Antes de sentarnos a tocar estaba todo muy, muy pensado.

-Por cierto, ¿cómo logran ponerse de acuerdo entre seis para tomar las decisiones?

-Dedicamos mucho tiempo a hablar. A veces, más incluso que a tocar. Funcionamos de manera muy asamblearia. Y somos amigos.

-¿Les ha dado su autonomía empresarial los resultados que esperaban? ¿Creen que seguirán en el futuro dedicándose a todo, desde la promoción a la distribución?

-Estamos muy satisfechos con el resultado. A día de hoy no nos plateamos cambiar, pero sería pretencioso por mi parte decir que no lo haremos en el futuro. También tengo que dejar claro que en el proyecto no figuramos sólo nosotros seis, hay mucha gente que nos ayuda en todos los procesos. La autogestión es el formato ideal para nosotros, pero no tiene por qué serlo para todo el mundo. Entiendo perfectamente que otros músicos decidan dejar aspectos como la promoción y la distribución en manos de otras compañías para dedicarse exclusivamente a lo suyo. Hay días que los paso enteritos haciendo cuentas y en los que ni siquiera llego a colgarme la guitarra, y eso a veces se hace duro.

-Parece que Rajoy quiere impulsar las pymes y rebajarles el impuesto de sociedades para crear empleo, ¿tienen alguna sugerencia?

-Muchas, seguro. Esperaremos a ver lo que dice. Para empezar, no estaría mal regular el sector cultural de la música, en el que trabaja mucha gente y cuyas condiciones fiscales y laborales no pueden sostenerse ya de ningún modo. La cultura y el ocio han demostrado su capacidad de resistencia frente a la crisis, así que estaría bien normalizar su rentabilidad y que los primeros beneficiados fueran quienes lo sostienen.

-¿Ha quedado definido el sonido de Vetusta Morla con sus dos primeros discos, o cabe esperar sorpresas para el futuro?

-Es difícil responder a eso. No nos planteamos objetivos estéticos, sólo hacemos canciones, y además las hacemos de manera muy intuitiva. Si para el asunto empresarial somos muy quisquillosos, para el musical vamos haciendo caso a lo que nos pide el cuerpo. Somos muy melómanos, escuchamos de todo. Ya veremos.

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