El profeta romántico

Teatro Cervantes. Fecha: 3 de diciembre. Programa: 'Sinfonía nº 9 en Re mayor, Op. 73', de G. Mahler. Intérpretes: Orquesta Filarmónica de Málaga (OFM). Dirección: Guillermo García Calvo. Aforo: Cerca de mil personas (casi lleno).

Gustav Mahler fue uno de los más renombrados -e histriónicos- directores de orquesta de su época, llegando a ocupar la titularidad de la Ópera de Viena y la Metropolitan House de Nueva York; sólo algunos, entre los que se encontraban Schoenberg o Alban Berg, advirtieron tempranamente que estaban también ante un compositor imprescindible, anticipando así una consideración que hoy ya nadie discute y se acrecienta con el transcurrir del tiempo.

La Orquesta Filarmónica de Málaga (OFM) interpretó el viernes pasado la última sinfonía de Mahler, la Novena, en el primero de los dos conciertos programados esta temporada para homenajear al maestro austro-húngaro, de cuyo nacimiento se cumplen en 2010 ciento cincuenta años.

Junto a La canción de la tierra y la inacabada Décima Sinfonía (que serán interpretadas en el segundo concierto de la OFM, programado para la primavera de 2011), la Novena conforma la trilogía de la despedida, escrita cuando el compositor se sabía ya sentenciado por una enfermedad incurable. Sin embargo, la presencia real e ineludible de la muerte se encuentra con una resistencia inquebrantable a perder la fe en la vida y abandonarse a la desesperación por parte de Mahler. Este conflicto interno imprime una especial tensión a esta composición, que el musicólogo Deryck Cooke ha expresado con las siguientes palabras: "Musicalmente hablando, la obra se sitúa entre dos mundos, mostrando a Mahler, al mismo tiempo, como el más romántico de los post-románticos y el más profético de sus contemporáneos. (…) Al reafirmar su insaciable vitalidad y celebración de la vida, eleva el componente pasional del lenguaje musical romántico a sus cotas más altas; simultáneamente, al dar rienda suelta a la ironía y amargura de su alma, va aumentando la tensión a la manera del más afligido expresionismo romántico hasta que explota en las disonancias de nuestro tiempo".

Por sus características y dimensiones titánicas, las sinfonías de Mahler ponen a prueba a cualquier formación. La Orquesta Filarmónica de Málaga salió más que airosa de este reto bajo la batuta de un lúcido Guillermo García Calvo, cuya hoja de servicios, que incluye actuaciones en los más prestigiosos teatros centroeuropeos, como la Staatsoper de Viena o en la Deutsche Oper de Berlín, avalaba los mejores augurios.

García Calvo hizo una lectura ágil y ordenada de la partitura, sin que ello supusiera menoscabo alguno en la intensidad romántica y extrema sensibilidad que exhala la composición mahleriana. Un concierto que sólo podría calificarse de extraordinario.

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