Cine Los primeros pasos de un prometedor actor malagueño

Un psicopedagogo en la corte del rey Zapatero (con la farándula)

  • Pablo Pineda relata su experiencia en la gala de los Goya y en la posterior recepción con el presidente del Gobierno, en las que asegura que se sintió "cómodo y muy a gusto"

Para ser su primera experiencia en cuestiones del séptimo arte, el malagueño Pablo Pineda ha llegado muy lejos. Cuando los directores de cine Álvaro Pastor y Antonio Naharro le invitaron, después de escucharle en una conferencia, a que interpretara en la película Yo, también a un joven titulado universitario con síndrome de Down que se enamora de una compañera de trabajo (papel que contiene significativas similitudes biográficas), nuestro hombre, diplomado en Educación Especial y a punto de licenciarse en Psicopedagogía, no podía imaginar que se llevaría a casa la Concha de Plata del Festival de San Sebastián y que sería candidato al Goya al Mejor Actor Revelación. Y aunque éste segundo mérito se quedó finalmente el pasado domingo a las puertas, a ver quién le quita lo bailao. Por si fuera poco, hasta el presidente Zapatero y su esposa, Sonsoles Espinosa, le saludaron en la recepción que dieron a la plana mayor del cine español el lunes.

¿No se sentía un educador profesional como un pulpo en un garaje con tanta farándula alrededor? "No, en absoluto. Me sentí muy bien durante toda la gala de los Goya. Lo pasé muy bien, en serio. Lejos de considerarme un extraño entre tantos cineastas, la verdad es que mis compañeros me hicieron sentir como en casa". Pineda habla del medio con la soltura que da la experiencia, a pesar de que Yo, también ha sido su primera película y de que en varias ocasiones que se considera maestro antes que actor. ¿Y la competencia? "Muchos actores a los que conocía y admiraba se me acercaron para felicitarme muy efusivamente. Eso me gustó porque me comprendí que el mundo del cine ha seguido mi trabajo, ha estado pendiente de lo que he hecho. Por eso resulta difícil no sentirse cómodo entre ellos, no sentir que formas parte de este mundo". Cabe formular, entonces, la pregunta del millón: ¿No se da por aludido? ¿No le gustaría repetir la experiencia y rodar otra película? "Por ahora no tengo ofertas. Pero lo que quiero hacer ahora es descansar. El rodaje de una película y toda la promoción posterior resultan agotadores".

Y una última curiosidad, obligada: ¿De qué habló con Zapatero y su mujer? "El presidente se acordaba de cuando me dieron la Medalla de la Provincia, en 2005. Hablaron de aquel momento, cuando tuvieron por primera vez noticias mías". Y las que vendrán.

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