"La idea de que al público hay que darle lo que quiere me parece perversa"

  • El malagueño acaba de ser nominado por la Unión de Actores por 'Mataharis' · Estos días rueda entre Algeciras y Marruecos 'Retorno a Hansala', el último trabajo de Chus Gutiérrez

Con la maleta cerca, Antonio de la Torre (Málaga, 1968) se mueve entre guiones, cómodo en el escaparate que le ha tocado. Tras recibir en 2007 el Goya al Mejor Actor Secundario por AzulOscuroCasiNegro,(de Daniel Sánchez Arévalo) reconoce haber vivido un año "maravilloso". Un papel en El prado de las estrellas de Mario Camus, otro en Cobardes de José Corbacho, y en S,deFélix Sabroso y Dunia Ayaso son sólo algunas de las ofertas que el malagueño ha recibido como regalos caídos del cielo. Mientras lo digiere, rueda entre Algeciras y Marruecos Retorno a Hansala, la nueva cinta de Chus Gutiérrez.

-¿Cómo lleva el rodaje?

-La verdad es que tengo un personaje pequeño. Pero sobre todo me gusta trabajar con Chus, desde Poniente estoy a su servicio. Luego, en El calentito me llamó para una colaboración, y ahora he vuelto a ponerme a sus órdenes en una historia necesaria sobre lo difícil que es el camino hacia el norte y lo fácil que es hacia el sur. Los inmigrantes no suelen venir precisamente en el yate de Paco El Pacero, ni yo me puedo tomar una copa con ellos, vienen en pateras, se ahogan y nosotros los recogemos .

-Después de trabajar varias veces con Chus Gutiérrez, ¿qué le seduce de su cine?

-Me gusta la mirada femenina que tiene de las cosas, cómo describe a los personajes masculinos. Además, es una mujer que se interesa por el cine social. En Poniente ya hablaba del problema de la inmigración y en El calentito del papel de la mujer en la movida. Es una directora andaluza que siempre echa una mirada hacia el sur.

-Le acaban de nominar a un premio de la Unión de Actores, ¿cómo lo encaja?

-Me hace mucha ilusión. El año pasado me nominaron por AzulOscuroCasiNegro como actor secundario y este año en Mataharis como actor de reparto. Se me quita un poco el complejo de sonó la flauta una vez por casualidad. He hecho un trabajo que ha gustado y esto es como la continuidad. Algunos compañeros consideran que puedo hacer otros trabajos bien al margen de Azul... Aquí interpreto a un tipo más ingenuo y convencional que el anterior.

-Además, Sánchez Arévalo vuelve a contar con usted para su próximo largometraje, ¿no ha hecho falta convencerle?

-Después de trabajar con él en sus cortos y en el primer largometraje, ya somos grandes amigos. En abril continuamos el rodaje de Gordos, una comedia coral de gente que se siente perdida y canaliza sus miedos e inseguridades a través de la comida y el consumo. Daniel me dijo que si yo estaba dispuesto a engordar un poco y la verdad es que me apetecía experimentar. Y en eso estoy. Las Navidades me han venido muy bien (risas).

-En 2007 parece que le llovieron las ofertas, también colaboró en una tv movie y en el largo Una palabra tuya, de Ángeles González Sinde, ¿se siente afortunado?

-Ha sido un año maravilloso que no olvidaré jamás. El Goya me ha puesto en el escaparate, y voy a aprovecharlo para vivir de esto, que es a lo que he aspirado.

-Una vez dentro de la industria, ¿ha cambiado su opinión del cine español?

-No creo en ese cliché , creo en el cine hecho en España. Nunca he pensado que sea un género, es simplemente una nacionalidad. Pero soy consciente de que para mucha gente no es así y entiendo que algo habrá que eliminar.

-Y luego está la todopoderosa industria norteamericana...

-EEUU tiene una industria que funciona muy bien y en ese sentido hay que tomar nota. Ahora mismo ellos dominan el mercado. Aquí se está empezando a hacer un cine con formato americano, véase Alatriste, El laberinto del fauno y ahora El orfanato. La tendencia es hacer menos películas pero con más dinero.

-¿Esa es la fórmula mágica?

-No lo sé. Porque por ejemplo El hijo de la novia es una película sencilla que responde a otros parámetros y que tuvo mucho éxito. Hay que hacer películas buenas, con buena promoción y que funcione el boca a boca. Yo pensé que Salir pitando iba a ser un éxito y no precisamente por mi papel. Era una comedia alrededor del fútbol y creí que tenía todos los ingredientes para funcionar. Y no fue así, la película no gustó. De todas formas, generalizar me parece de ignorantes. Hay cine americano que no es bueno, que son insultos a la inteligencia, eso es la gran industria, que tiene lo mejor y lo peor.

-¿Se le ocurre alguna solución?

-De entrada yo pondría por decreto todas las películas en versión original. Hay algo intrínseco de la cultura que se pierde en el doblaje. ¿Te imaginas al Maquea doblado al japonés? Yo me acuerdo que en Málaga empecé a ver cine en versión original y me costaba mucho. Pero abrí mi mente y me di cuenta de toda la riqueza que me estaba perdiendo. Luego apostaría por la cuota de cine español en las salas. Hay cosas que al público aún no le han ofrecido y que le van a encantar. La idea de que al público hay que darle lo que quiere me parece perversa.

-¿Qué hubiera sido de usted si se hubiese quedado en Málaga?

-Si me hubiera quedado en Málaga no sería actor. Ahora vivo a caballo entre Sevilla, por cuestión familiar, y Madrid, pro trabajo.

-¿Sueña con dirigir su propio proyecto?

-Mi sueño es montar una cooperativa con mis amigos actores Alberto San Juan, Andrés Lima, Roberto Álamo... Algún día lo haremos.

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