"Soy de pueblo y no me avergüenzo para nada por ello"

A medio camino entre Madrid, Barcelona y Sevilla, Eva González disfruta de un excelente momento en el que le no falta ni trabajoý ni amor. Como cualquier pareja más, la modelo intenta que su noviazgo con el futbolista Iker Casillas marche adelante sin pensar, de momento, en boda. Eso no quita para que se haya convertido en imagen de Aire, firma de trajes de novias pensados para el alcance de todos los bolsillos, y para que piense que, el día que pase por el altar, será, como tiene que ser, en su pueblo sevillano de Mairena del Alcor.

-Echando un vistazo a su presente, desde luego que no le faltan cosas que hacerý ¿Le da lugar a organizarse bien?

-Sí. Llevo entre manos tres cosas distintas. En Madrid tengo mi vida y es donde se mueve todo. Lo de la copla me trae a Andalucía y, la colaboración con Buenafuente, no puedo dejarla bajo ningún concepto. Estoy aprendiendo tantoý Además, son etapas. Esto durará un año y, después, me quedaré más tranquila. Y también tengo mis días libres, ¿eh? Descanso, me tiro en el sofá, veo la teleý Tampoco es para tanto.

-'Se llama copla' ha ido creciendo y creciendo hasta convertirse en el plato fuerte de Canal Sur. ¿Cuál es su balance personal?

-Ha sido entrar en la historia de la televisión. Los grandes del género, como Marifé de Triana, están casi todos retirados y hacía falta una nueva hornada. Se está consiguiendo más de un 40 por ciento de share. Una locura. Yo había hecho directos pero no conducidos por mí y he pasado a conducir más de cuatro horas. Por mi parte, al no residir aquí no tengo mucho contacto con el ambiente pero, cuando veo los vídeos de los concursantes y cómo los conoce la gente, flipo. Las cartas de admiradores que me han llegado son increíbles. Espero que marque un antes y un después.

-¿No se anima usted con algún tema?

-¡No canto ni en la ducha!

-Uno de los más famosos títulos de Concha Piquer hablaba de un tatuaje. Observo uno en la suya. ¿Me podría explicar qué es?

-Tengo dos. Mi nombre en árabe y uno que fue una locura de los dieciocho años. Me arrepiento porque no significa nada. Entonces me creía que era la dueña del mundo. Pero sólo con esa edad, ¿eh? Ahora no soy nada pretenciosa...

-Y si a Eva González se le va un poquito la cabeza, ¿quién le da un tirón de orejas? ¿Admite críticas?

-Las que son constructivas, sí. Mónica, mi agente, mis amigas, mi madre son las que, de vez en cuando, me dicen lo que opinan. En definitiva, los que me quieren. Prefiero eso a que me digan lo fantástica que soy.

-¿Qué tal su relación con la prensa? ¿Se lleva bien con los periodistas?

-Es fantástica. Siempre con respeto mutuo. Vosotros aceptáis que no dé algunas cosas que pedís y yo permito licencias que otros personajes no dejan hacer. Algo de persona a persona. Con buenos modales, todo el mundo se entiende.

-¿Respira más tranquila desde que se acabó el Tomate?

-Bueno, era un buen formato aunque a los famosos los tenían más acribillados de lo normal. Han quitado un poquito de estrés, porque, hasta entonces, pensabas qué asunto tuyo podrían inventarse.

-De todos modos, me consta que usted es una mujer de carácter... Cuénteme algo que la pueda hacer enfadarý

-La impotencia, cuando pasa algo que no te gusta sin poderlo remediar. Ahí pego dos gritos y asunto solucionado.

-Vamos, que sus raíces de Mairena no las pierde, ¿verdad?

-¡Qué va! Soy de pueblo y no me avergüenzo. Lo llevo muy a gala. Lo que no veo es morirme allí. Aunque no será inmediato, regresaré a Sevilla.

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