Unos ratones muy flamencos

En la época dorada de la animación digital en 3D, hay que buscar los méritos de este valiente Despereaux en su muy adulta y culturalista revisión de los viejos cuentos y fábulas de la literatura del XIX a través de una estética pictórica muy poco frecuentada por estos territorios. Y es que, más allá de la inevitable conexión entre este título de los estudios Universal y el Ratatouille de Pixar de hace un par de temporadas, El valiente Despereaux, adaptación de la novela infantil de Kate DiCamillo, se hace fuerte en su peculiar concepción gráfica, lumínica y de texturas tomando como principales referentes a Vermeer, Rembrandt y otros pintores de la Escuela Flamenca del XVI y XVII para reconstruir el submudo de las ratas y los ratones y los paisajes cortesanos de castillos e interiores como si de una sucesión de tableaux vivants se tratara.

Más allá de este importante concepto, que sitúa a esta cinta infantil en un territorio ciertamente estimulante, El valiente Despereaux renuncia a todo juego posmoderno para reivindicar a tumba abierta la estructura y el trayecto narrativo de los cuentos clásicos, con su sentido lineal de la aventura y su correspondiente moraleja trasladable al universo de los humanos.

La versión española nos escamotea un generoso elenco de voces y detalles prestados por actores de prestigio. Nos perdemos así los matices introducidos por Matthew Broderick, Dustin Hoffman, Sigourney Weaver, Kevin Kline, Stanley Tucci, Robbie Coltrane, Tracy Ullman, Frank Langella o William H. Macy. Con el doblaje estándar, tenemos que aguantar a cambio a Julia Otero como remilgada narradora del cuento.

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