Cine

"En realidad, la intriga no me interesa mucho"

  • El oscarizado director Martin Scorsese ofreció el sábado en el festival de Marrakech una lección magistral de cine

El gran director estadounidense Martin Scorsese impartió el pasado sábado una lección de cine en el Festival Internacional de Cine de Marrakech (Marruecos) y explicó que para él los personajes son más importantes que la intriga. "Para mí, el guión es muy importantes y lo que busco primero son los personajes y la historia. Me interesan mucho más los personajes que la intriga", explicó.

"En realidad, la intriga no me interesa mucho y de hecho no la hay en Taxi driver (1976), La última tentación de Cristo (1988) y muy poco en Gangs of New York (2002), subrayó este director de 65 años que ha dirigido unas 30 películas en cuarenta años.

El cineasta neoyorquino, considerado uno de los más grandes realizadores contemporáneos, confió que no le gusta la improvisación en sus películas, a menos que esté muy controlada. "Mi experiencia en materia de improvisación, como en New York, New York (1977), no ha sido exitosa. La estructura de esta película era demasiado floja. Al principio, hicimos 40 tomas en cinco días y luego necesité cuatro meses para montar una escena", aseguró.

"Prefiero crear yo mismo la escena y luego el actor puede moverse en ella, es la mejor manera. Prefiero improvisar en el marco de una estructura. Resulta más difícil pero me gusta esta forma de trabajar", subrayó.

Ante preguntas acerca de Mean Street (1973) y la influencia que tuvo Los sobornados de Fritz Lang (1953), Scorsese respondió que sí, que ésta fue "una película muy importante". "Tanto yo como los otros realizadores de mi generación estamos obsesionados con la continuidad de nuestro trabajo (con nuestros predecesores) e incluso Infiltrados (2006) va por ese camino".

El cineasta aseguró que sigue encontrando "muy excitante" montar él mismo sus películas. "Es un momento en que te vuelves a encontrar solo y puedes gozar de las imágenes". "Hay muchos montadores muy brillantes, pero me gusta hacer yo mismo los cortes", recalcó.

En el transcurso de esta lección, ilustrada con fragmentos de sus películas, aseguró que le gustan las voice over (narraciones por un personaje). "Me gusta mucho este procedimiento que descubrí por primera vez en una de las mejores películas de Hollywood, El crepúsculo de los dioses (de Willy Wilder, estrenada en 1950), cuando el hombre que está muerto y flota en una piscina cuenta toda la historia", explica. En esa legendaria Sunset Boulevard, William Holden interpreta al guionista malogrado Joe Gillis y Gloria Swanson encarna a Norma Desmond, estrella del cine mudo obsesionada por el fantasma de un regreso triunfal al cine (sonoro).

Refiriéndose a las películas de Fellini y a títulos de Truffault como Tirez sur le pianiste o Jules y Jim, precisó: "No necesito que la voz me explique lo que sucede pero sí me gusta que el personaje me hable".

En cuanto a la música, confió que se inspira en la que escuchaba cuando creció. "Escuchaba swing norteamericano, jazz francés de Django Reinhardt y Stéphane Grapelli, música clásica, ópera y luego rock and roll, todas las músicas me hacen crecer", matizó el cineasta. El oscarizado director recalcó que en las "buenas películas se oye algo de lo que ocurre", y así con la música "puedes hacer despegar la imaginación".

El director, que fue homenajeado en 2005 en el Festival de Marraquech, habló sobre sus trabajos en Marruecos: La última tentación de Cristo (1988) y Kundun(1997).

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