Crítica de Teatro

Lo que retuvo quien tuvo

bits

Festival de Teatro. Teatro Cervantes. Fecha: 12 de febrero. Guión, dirección y producción: Tricicle. Reparto: Joan Gràcia, Paco Mir, Carles Sans. Aforo: Unas mil personas (lleno).

Uno va a ver a Tricicle como a una reunión de antiguos alumnos. Llegas deseando reencontrarte con la gente que te acompañó durante un buen trecho, con la que compartiste risas, juegos, chistes, momentos inolvidables. La primera impresión es buena: ahí están, no han cambiado, o no tanto. Sin embargo, conforme pasa el tiempo, admites que la memoria ha jugado demasiado a favor de aquellos tiempos. En Bits, los de Tricicle se rinden a sí mismos un conmovedor homenaje: Internet es una excusa (dado que, al fin y al cabo, ahí cabe todo) para que el trío haga lo que ha hecho siempre; para que, por muy rápido que viajen el mundo y las formas de divertirse, ellos reivindiquen la marca que acuñaron y que nadie ha sabido mejorar (sí imitar, por lo general con poca fortuna). No hace tanto que un servidor vio a Tricicle por última vez, pero Bits se parece peligrosamente a esa reunión de antiguos alumnos: uno se pasa la hora y media recordando aquellos gags con los que no podía parar de reír o, incluso, imaginando cómo sería aquel otro espectáculo de Tricicle que uno preferiría ver a estas alturas. Joan Gràcia, Paco Mir y Carles Sans son los mismos tres actores geniales de siempre, dotados de un talento asombroso para la recreación de los tics cotidianos, mimos solventes y clowns abrumadores; y sin embargo, a la media hora uno ya está delante de Bits como de un programa de nostalgia televisiva, recordando, a la sazón de números tan divertidos como el maratón de los ancianos o el homenaje a Les Luthiers, lo buenos que eran (son) estos tres. Lo peor de Bits es que el que ha cambiado, maldita sea, es uno. Pero no crean, ayer salí de la función agradecido. Tal vez es mejor que sea así.

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