No rompas más mi pobre corazón

Drama, EEUU, 2010, 115 min. Dirección y guión: Shana Feste. Fotografía: John Bailey. Música: Michael Brook. Intérpretes: Gwyneth Paltrow, Leighton Meester, Garret Hedlund, Tim McGraw, Kayla Perkins, Sean Symons. Cines: Plaza Mayor.

La mitología de la música country han generado interesantes ficciones hollywoodienses como El aventurero de medianoche, de Clint Eastwood, Sweet dreams, de Karel Reisz, en la que una espléndida Jessica Lange encarnaba a la malograda Patsy Cline, la coral y satírica Nashville, de Robert Altman, The thing called love, de Peter Bogdanovich, o la más reciente y crepuscular Corazón rebelde, con la que Jeff Bridges obtenía el Oscar.

Un subgénero local, esencialista y algo retrógrado con sus propios códigos y peajes que encuentra en esta discreta y plana Country strong una considerable concentración de clichés a propósito de estrellas en decadencia, aspirantes a sucesoras salidas del terruño profundo, managers manipuladores y acompañantes a la guitarra con un punto de rebeldía de gira por las carreteras, locales y salas de conciertos del Estado de Texas.

Shana Feste (The greatest) escribe y dirige este melodrama sin salirse un ápice de lo previsible, a saber, desarrollando su epidérmica trama como si de una mala letra de canción country se tratara, filmando con la desgana propia de una tv movie de sobremesa, intercalando unos cuantos números musicales de dudoso gusto que, además, no nos descubren especiales dotes para la canción de sus protagonistas, haciendo lucir veteranía a una Gwyneth Paltrow realmente hermosa a la que, sin embargo, esto de la Norteamérica profunda de baladas de corazones rotos, botas de punta y sombreros de cowboy parece quedarle realmente muy lejos.

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