'Todos los rostros del pasado' revisa la actitud vital del poeta Francisco Brines

  • El prólogo ha corrido a cargo del Dionisio Cañas, responsable además de la selección

Francisco Brines ha partido siempre de su propia verdad a la hora de escribir poesía y ha procurado ser fiel a sí mismo, una actitud vital que refleja la antología Todos los rostros del pasado (Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores) en la que ofrece una selección de los poemas del escritor valenciano, impregnados de amor, deseo, vida y muerte. El amplio prólogo ha corrido a cargo de Dionisio Cañas, responsable además de la selección.

"Hay mucha sugerencia en la poesía", afirma Brines (Oliva, 1932). Desde que en 1960 apareció el libro Las brasas, galardonado con el Premio Adonais, Brines ha dado sobradas pruebas de su maestría en poemarios como Palabras a la oscuridad, (1966) Aún no (1971) o Insistencias en Luzbel (1977) entre otros.

Premios como el de la Crítica, el Nacional de Poesía, el de las Letras Valencianas, el Nacional de las Letras y el Federico García Lorca, que ganó el pasado octubre, avalan la trayectoria de este escritor que ha entregado su vida a la experiencia poética, ésa que, ha resultado ser "el cumplimiento de un destino".

"La poesía me ha servido para encontrar una moral, porque no me servía la moral recibida, y también para tratar de conocer lo que desconocía. He arañado unas verdades, que no sé si las he conseguido o no porque todas son subjetivas al fin y al cabo", añade este miembro destacado de la generación del 50.

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