patrimonio Alhaurín de la Torre recupera una pieza única de 300 años de historia

La puerta del sagrario de San Sebastián regresa 80 años después

  • Rescatada por una vecina del fuego anticlerical de la Segunda República y conservada por el archivero de la Catedral, Vidal González, la pieza vuelve a su municipio

El 12 de mayo de 1931 hacía un mes que se había proclamado la Segunda República en España y una oleada de asaltos a conventos e iglesias arrasaba el país. También Alhaurín de la Torre, donde los disturbios ocuparon la Iglesia de San Sebastián y destruyeron todo lo que su interior albergaba. Tan sólo una corona de espinas y tres dedos de la mano de Jesús Nazareno parecían haber sorteado el envite de la oleada de violencia anticlerical. Al menos eso se creía hasta hace un año, cuando el historiador y doctor en Filosofía Vidal González, en el transcurso de una conferencia en el municipio, aseguró que tenía algo que pertenecía a este templo.

González hablaba de la puerta del antiguo sagrario del altar mayor de esta iglesia. Se trata de una pieza artística de más de 300 años de antigüedad y que ha sido fechada por el doctor en Arte Juan Antonio Sánchez en la segunda mitad del siglo XVII o principios del siglo XVIII, por la carnosidad de la talla barroca y el tipo de hojarasca empleado. Pero al valor artístico por su antigüedad, hay que añadir la satisfacción de haber hallado un objeto que se creía perdido durante los disturbios. Ochenta años después de este episodio histórico, se ha sabido que la puerta se salvó de la quema gracias a la intervención de una vecina, que la guardó durante muchos años en la barriada malagueña de Churriana. Después, su hija la entregó a Vidal González cuando éste era archivero de la Catedral de Málaga.

Hace unos meses, el historiador decidió que la puerta debía volver al sitio de donde había salido. González la depositó recientemente en fideicomiso al presidente de la Asociación Puente del Rey de Alhaurín de la Torre, José Manuel de Molina, quien asegura que es "una gran satisfacción" que la pieza vuelva al municipio: "Es como si alguien que tiene un tesoro decide devolverlo al lugar donde fue encontrado".

La puerta mide 42 centímetros de alto y 36 de ancho y combina los grandes florones con el tratamiento voluminoso y algo esquemático de los motivos esculpidos. Ha perdido policromía y sus esquinas cuentan los golpes que recibió aquel fatídico día. Según De Molina, como obra de arte, es una pieza única por su valor y su calidad. Y en el plano religioso es una reliquia, pues daba acceso a la forma consagrada al que recuerda con el Agnus Dei, el cordero de Dios sacrificado. Esta representación aparece en alto relieve en la puerta, imagen sacrificial de Cristo como víctima, sentado sobre el Libro de los Siete Sellos, tal y como se describe en la visión final del Apocalipsis.

El futuro de la puerta no está claro aún. Vidal González la cede con el mandato de que forme parte de un museo local o vuelva a servir de puerta de sagrario en otro templo. En cualquier caso, la pieza ha vuelto a ser de Alhaurín de la Torre y de sus vecinos, que podrán contemplarla en la procesión del Paso en vivo del Domingo de Resurrección.

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