Las obras de "la segunda piel" a la cubierta de la Catedral avanzan al ritmo programado

  • La intervención que permitirá acabar con las filtraciones por las lluvias que han causado daños en el templo se encuentra al cincuenta por ciento

Las obras para dotar de una "segunda piel" a la cubierta de la Catedral de Málaga, que permitirá acabar con las filtraciones por las lluvias que han causado daños en el templo, avanzan según el ritmo programado y podrían finalizar en un año si se siguen cumpliendo las previsiones.

La intervención sobre lo que se ha denominado tradicionalmente la "quinta fachada" de la Catedral, con un plano horizontal del que sobresalen las veintidós bóvedas, comenzó el pasado octubre con la colocación de las nervaduras de ladrillos perforados que crearán una cámara de aire sobre la que se instalará la nueva cubierta.

En este periodo se han completado las obras en un cincuenta por ciento en su primera fase, sufragada por la Consejería de Cultura y el Obispado, y en un quince por ciento en la segunda, a cargo del Ministerio de Cultura, que comenzó un poco más tarde.

El aparejador de fábrica del templo malagueño, Fernando Ramos, ha informado de que el plan de obras se está cumpliendo "al día" al no haber surgido novedades en la ejecución, a lo que ha contribuido también la escasez de lluvias, ya que éstas obligan a la paralización de los trabajos.

La actuación concebida por el arquitecto Juan José Jiménez Mata, ganador del concurso de ideas convocado en 2004, consiste en lo que se conoce como una "azotea a la catalana", que supone crear una cámara de aire y cubrirla de forma que se reproduzca la silueta tradicional de la cubierta con sus bóvedas.

Sobre la superficie existente se colocan distintas capas superpuestas de lana de vidrio -que ejerce como aislante térmico-, una malla de acero inoxidable, una lámina de plomo -que impermeabiliza la zona- y una cobertura final de ladrillo cerámico similar al que configuraba esta "quinta fachada".

Además, en la mayor bóveda del templo, que es la que cubre el crucero, se podrían instalar ladrillos vidriados como los que la cubrían hasta ahora, según ha avanzado Ramos.

Uno de los aspectos más importantes de esta nueva cubierta es que impedirá que se estanquen las aguas pluviales y las conducirá por canales hacia los bajantes con los que cuenta el edificio, que además serán equilibrados, ya que hasta ahora los caudales que evacuaban eran muy desiguales, ha señalado el aparejador, que ha destacado que toda la intervención es "reversible".

Los distintos elementos de la nueva cubierta son independientes entre sí, por lo que permiten que se muevan, puesto que de lo contrario, al producirse movimientos del edificio, una azotea rígida causaría fisuras.

La aportación de la Consejería de Cultura para estas obras ha sido de unos 680.000 euros, mientras que la del Ministerio se sitúa en torno a los 630.000 euros y la del Obispado de Málaga, alrededor de los 330.000 euros.

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