Todo sigue igual, y así está bien

  • Los australianos AC / DC acaban con ocho años de silencio y publican 'Black ice' (Sony, 2008), un disco del que ya han vendido casi 2 millones de ejemplares

Spielberg y Lucas nos decepcionaron con la cuarta entrega de Indiana Jones, una profanación de su propia leyenda. También nos pasó con la tercera de Terminator, en la que Gobernator estaba mayor, y lo mismo nos lleva sucediendo con bastantes viejas glorias del rock de toda la vida. Con AC / DC uno siempre puede respirar tranquilo, porque los hermanos Young ni fallan ni experimentan. Su regreso tras ocho años de silencio demuestra que la fórmula sigue intacta. En Black ice (Sony, 2008) no hay sorpresas, que es algo que nunca debes buscar en un disco de estos australianos, auténticos y testarudos heraldos del cock rock. Tampoco hay decepciones.

Basta con dar al play para, a los pocos segundos, respirar tranquilo. Rock'n roll train es puro AC / DC de siempre, y del bueno. Todo sigue igual y a estos tíos aún les queda mecha para rato. Tienen más años de los que el Photoshop les ha dejado en las fotografías promocionales, pero siguen sonando rabiosos y ruidosos. Lo que no se entiende es que todo en Black ice suene tan pulcro y limpio. Brendan O'Brien es el productor -quizá lo recuerden de sus discos con Pearl Jam o Bruce Springsteen- y esto suena bien, sólo que un poco de suciedad les habría sentado bien.

Con quince temas, ninguno alcanza los cinco minutos de duración, la banda apaga la sed de sus seguidores. Esto no es el Back to black (1980) -¿alguien lo esperaba?-, pero no se aleja ni un centímetro de su manual de estilo, salvo porque apenas hay boogie.

Brian Johnson sigue a lo suyo, imitando casi a la perfección a Bon Scott, como Angus Young continua escupiendo riffs paleolíticos con una efectividad pasmosa. Así, la máquina marcha. Lo único que diferencia a Black ice de los últimos lanzamientos de la banda es que han acertado un poco más que en los 15 años anteriores. Nada más. Que en apenas una semana hayan despachado casi dos millones de discos en todo el mundo aclara cualquier duda sobre si están vivos -sumen la inminente gira mundial-.

¿Lo mejor del paquete? Big Jack y Skies on fire son dos pedruscos que no hay modo de saltar por alto. Efectivos y contundentes, estos dos temas y el single marcan un brutal arranque de álbum. Lo que sigue no es tan bueno, pero no baja el nivel en exceso. Una pega y otra pregunta, ¿eran necesarios los quince temas? Más bien no, la verdad.

Más preguntas, ¿necesitaba el mundo otro disco de AC / DC? Seguramente no. Ellos pueden llenar cualquier recinto en cualquier lugar del mundo sin necesidad de nuevas canciones, pero lo han preferido así. Bien por ellos, que lo disfruten, así como sus fans. Para los demás, mejor que escuchen Highway to hell (1979).

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