Tabletom. Grupo de rock

"Otra suerte habríamos corrido de haber nacido en Sevilla, allí son más chovinistas"

  • La banda presentará el 22 de abril en la sala Eventual su último disco, 'Luna de mayo'. Pedro Ramírez y el nuevo cantante, Salva Marina, apuntan las claves esenciales del álbum.

"Un nuevo proyecto, una nueva aventura, un nuevo sino". Así responde Pedro Ramírez, el guitarrista de Tabletom, cuando se le pregunta por el disco de la banda malagueña. Luna de mayo supone todo un reto para un conjunto que perdió a su alma mater hace casi cinco años. Roberto Rockberto González era el hombre anárquico que hacía magia en cuanto se subía a un escenario, la quintaesencia de la Málaga más campestre y el timbre quejumbroso al micro. "Rockberto murió con las botas puestas. Muy pocos músicos pueden decir eso. Aún así, creo que hay Tabletom para rato con Salva Marina, el nuevo cantante", exclama orgulloso Pedro Perico Ramírez, el guitarrista del longevo grupo, y advierte: "No seguimos por ánimo de lucro".

Salva Marina (Fruterías Toñi, Experrience, Fillmore Band) cruzó las primeras palabras con Roberto Rockberto González en un festival de Iznájar (Córdoba). "Compartimos cartel. Yo tocaba porque había ganado un concurso de maquetas con mi grupo Smoking. Lo primero que me dijo fue: "¿Tienes papel?". No se me olvidará nunca", narra entre risas. El sucesor de Rockberto, tras Tony Moreno de Eskorzo, demuestra su capacidad vocal en cada línea del nuevo álbum. "Yo he mamao Tabletom desde los 12 años, eso se nota. Eso sí, le doy mi toque. Soy muy folclórico, me gusta mucho el flamenco y más aún los verdiales", reconoce. Tanto es así que cualquiera se lo imagina arrancándose la camisa mientras graba Los banqueros. "Estamos sintonizados porque las influencias musicales son muy parecidas (King Crimson, Jethro Tull, Pink Floyd)", explica Perico mientras mira con cariño a Marina.

"Cuando me lo propusieron le tuve que dar un par de vueltas a la cabeza. No veas el papelón: sustituir a Rockberto. En cuanto los escuché tocar en el ensayo me dije a mí mismo: 'Yo quiero formar parte de esto porque suena muy perita", relata el artista malagueño. Al contrario que Sigamos en las nubes, Luna de mayo es "más cantabile", explica el también profesor de guitarra. El término musical significa literalmente cantable o como una canción. "La voz de Marina es más accesible al público", aclara. Tabletom también saca pecho en la parte instrumental, "con un sonido más renovado", en palabras de su compositor (Perico), donde cabe desde la bossanova (Asomándome); el tumbao y los solos de guitarra inspirados en música clásica (Colocando a Lola); o el rock clásico y la psicodelia (Músico indignado). También el jazz, el blues y el rock progresivo.

Las exquisitas melodías, a veces capitaneadas por la guitarra de Perico o la flauta de José Pepillo Ramírez, están acompañadas de una letra excepcional. Un Juan Miguel González, poeta malagueño y letrista habitual del grupo, en estado de gracia parece brillar desde las alturas. "González es como Góngora. Maneja tal vocabulario que el común de los mortales no llegamos a su nivel", comenta Marina. Esta ocasión, los protagonistas de las canciones se han elegido acorde a la situación precaria que vive España: parados en la cola del INEM, músicos indignados, "políticos corruptos" o banqueros "ladrones". "Este es el trabajo con más implicación política en toda la carrera de Tabletom", admite el guitarrista. '¿Hay motivos para indignarse?', se le pregunta. "Claro que los hay. Con estas temas estamos reivindicando el momento que estamos viviendo", responde claro y conciso Perico. "Rockberto hablaba del ser humano y la sociedad en la que vivíamos de una manera más genérica", puntualiza el nuevo vocalista. La figura del fallecido cantante no sólo aparece constantemente en la conversación a tres, también en el disco con San Roberto de Hachís, una canción en honor al "almuecín de las nubes".

Desde que los hermanos Ramírez se plantearon grabar el disco han pasado tres años. "¿Ha sido fácil?" "Para nada, hay gente que protesta porque lo hacemos sin Rockberto. Hay verdaderos talibanes entre el público de Tabletom", reconoce con cierto pudor el guitarrista. Tampoco ha sido fácil durante estos 40 años de trayectoria musical. "Pocas veces Málaga tendrá un grupo que le cante tanto a la ciudad. Hacemos música étnica malagueña y no nos hacen ni caso. Tabletom ha tocado en la feria pidiéndolo por favor, imagínate", declara Perico. La banda presentará "como Dios manda" su último álbum el próximo 22 de abril a las 22:00 en la sala Eventual Music, acompañados "de muchos amigos como Lito Fernández, entre otros", adelanta Marina.

La banda malagueña caminó a la par que Smash o Pata Negra, conjuntos que también experimentaron con diferentes géneros musicales, pero que gozaron de un reconocimiento mucho mayor. De hecho, a Tabletom se le llegó a colgar el sambenito de grupo maldito desde su primera incursión en el mundo de la música con la discográfica RCA, la cual no se dignó a promocionar -tampoco a liberar los derechos de- su primer álbum. Aún así, siempre se supieron mantener a flote y no muchos pueden contar con tres discos producidos por Ricardo Pachón, el ingeniero de sonido de La leyenda del tiempo (Camarón). "Otra suerte hubiéramos corrido de haber nacido en Sevilla, donde son más chovinistas. Los malagueños son más cainitas", comenta entre risas Perico. Pero su sino parece haber cambiado con Luna de mayo.

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