El tándem Scorsese-DiCaprio llena de suspense la Berlinale

  • Fuera de concurso se presentó 'Shutter Island', un thriller psicológico ambientado en los 50

En su cuarta cinta juntos, el tándem compuesto por Martin Scorsese y Leonardo DiCaprio regresa con Shutter Island, un thriller psicológico con tintes hitchcockianos que envolvió ayer en una atmósfera de suspense la tercera jornada de la Berlinale. "Cualquier actor joven -aunque bueno, ya no soy tan joven-, pero cualquiera, sería estúpido si desperdiciara la oportunidad de trabajar con Scorsese", dijo DiCaprio durante la presentación del filme, que se estrena fuera de concurso y llegará a las salas comerciales el 19 de febrero.

Desde que comenzaron a rodar Gangs of New York (2002), Di Caprio asegura que "el mayor regalo" que le ha dado el cineasta es "una nueva forma de hacer cine y entenderlo". "Eso estará siempre conmigo", añadió. Según Scorsese, entre ambos se ha ido forjando una auténtica relación de "camaradería".

Enmarcada en los años 50, en plena Guerra Fría, Shutter Island cuenta la investigación de dos agentes federales (DiCaprio y Mark Ruffalo) que viajan a una remota isla para investigar la desaparición de una peligrosa asesina recluida en un blindado centro psiquiátrico. Pero desde el comienzo, un clima que recuerda a clásicos del expresionismo alemán como El gabinete del Dr. Caligari y a las historias macabras de Edgar Allan Poe hacen pensar que nada es lo que parece a primera vista. Basado en el bestseller homónimo de Dennis Lehane, la laberíntica trama de Shutter Island se va hilando a medida que se acrecientan las sospechas entre rumores de oscuras conspiraciones, sórdidos experimentos médicos, lavados de cerebro y dudosos tratamientos psiquiátricos.

"Es un guión verdaderamente emocionante, cargado de imágenes", dijo Kingsley, que da réplica a DiCaprio encarnando a un oscuro médico. Para Scorsese, que no había leído el libro cuando recibió el texto de Laeta Kalogridis, el detonante que lo convenció para lanzarse al proyecto "fue el impacto emocional, sobre todo de la última conversación entre Mark y Leo".

Ante estos ingredientes, no es de extrañar que cuando un periodista preguntó a DiCaprio si se divirtió durante el rodaje, éste respondiera: "Fue desafiante". Admirador de Scorsese desde la adolescencia DiCaprio asegura que es "probablemente la película más difícil y exigente" que ha rodado con el director de El aviador y The Departed.

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