La 'tortura' del buen comer

Antigua sede en Ronda del Tribunal de la Inquisición, fue incluso cuartel de caballería, plaza de abastos y, en las últimas décadas, hasta una fábrica de muebles. El Convento de Santo Domingo, ya Palacio de Congresos de Ronda, suma un activo más con forma de café y restaurante. Eso a primera vista. Porque La Pilastra, el establecimiento hostelero del que es propietario el matador de toros Francisco Rivera Ordóñez, ha recuperado lo que se supone fue una vieja despensa del citado convento, o una antigua morgue, según dicen algunos expertos en la historia local.

Han hecho falta algunos años para recuperar unos salones, conectados con la cripta de la capilla del convento, donde destaca por su valor cultural una vieja bóveda que data del año 511, si es que no es anterior a esa fecha: "Hemos sacado y sólo limado lo que ya estaba aquí", explicó ayer el propio Francisco Rivera en la presentación en sociedad de las nuevas instalaciones.

Sus socios en esta aventura -"mejor amigos", apostilló el torero- son el rondeño Ignacio Nieto y los empresarios Carlos Frontera y Francisco Martínez -propietario aquél de dos restaurantes madrileños y éste del restaurante de la plaza de toros de Antequera y, ahora también, de la cafetería de la estación de AVE de Santa Ana-. El claustro del convento sirvió para agasajar a más de 400 rondeños. Preparado para la fría noche rondeña con un buen grupo de veladores y el calor de gentes como el también maestro Curro Díaz o el ganadero Ignacio González. Tampoco faltó a la cita, al final, la música del jerezano Diego Carrasco: "Ronda es mi segunda madre. Todos estos son mis hermanos", cantó el artista refiriéndose a los cuatro empresarios. Para mezclar a la ortodoxia flamenca los estilos más vanguardistas. Se atrevió incluso, entrado ya el mes de diciembre, con un villancico.

Pilastra es como se llama "a los asientos de la plaza de toros de Ronda, únicos en el mundo", recordó Francisco Rivera, justo al lado de dos grandes imágenes, una suya y otra de su hermano Cayetano: "Tira la sangre". Y como Ronda es tierra del buen tapeo, bien merece una visita para probar unas croquetitas de rabo de toro o morcilla. Pero no falta la buena carne. Y, como en el interior, el escenario exterior no puede ser mejor. Si el frío lo permite, una buena comida en una terraza encaramada en el mismo Tajo de Ronda "es algo a lo que nadie se puede negar", se contentó ayer Ignacio Nieto.

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