Un trazo firme para alentar la memoria

  • El dibujante valenciano Carlos Guijarro lleva la tragedia de la 'Desbandá', de la que hoy se cumplen 78 años, a las viñetas de 'Paseo de los Canadienses'

Por más que digan que la Guerra Civil es un episodio demasiado recurrente para la producción cultural de la actualidad, ciertos episodios siguen mereciendo luz y taquígrafos. Posiblemente donde la desmemoria se torna más injusta es en el caso de la Desbandá, la huida de Málaga por la carretera de Almería, con la masacre a manos de fuerzas nacionales y los camisas negras italianos hasta Motril y las posteriores fatiga y hambruna hasta un improbable fin del camino. Las fotografías de Norman Bethune, ampliamente divulgadas en Málaga, han contribuido a esclarecer parte de los hechos para las generaciones presentes, así como algunas publicaciones dispersas, la mayoría de las veces, con ambición local. Pero es necesario un impacto mayor a nivel nacional para dar cuenta de un aquelarre a prueba del más estoico raciocinio que acabó con la vida, según rudimentarios recuentos, de unas 150.000 personas. Justo hoy se cumplen 78 años de aquella huida fatal a los brazos de la muerte que emprendieron tantos. Y justo hoy conviene reivindicar obras de un registro distinto, como el cómic del dibujante valenciano Carlos Guijarro Paseo de los Canadienses, que acaba de publicar la editorial Edicions de Ponent y que precisamente ayer llegó a las librerías.

También ayer presentó Guijarro su obra, que recrea con asombroso estremecimiento la tragedia de la Desbandá en sus viñetas, en el Cicus de Sevilla, en un acto organizado por el Centro de Estudios Andaluces en el que también se celebraron conferencias sobre la materia y la proyección del documental de Paula García-Pozuelo Pantalones a la luna, todo en el marco de la exposición de fotografías de Norman Bethune La huella solidaria (alguien debería darse por aludido para que al menos el cómic tenga también su necesaria presentación en Málaga). En declaraciones a Málaga Hoy, Guijarro, historiador de formación y autor del guión, explicó que su hallazgo de la historia de la Desbandá fue "una pura coincidencia", y como tal la narra en las primeras páginas de su tebeo: "En 2002 fui a Torre del Mar a veranear con mi hermano. Nos hablaron de un lugar que se llamaba el Paseo de los Canadienses, nos llamó la atención y fuimos a verlo. Allí encontramos la placa que rinde homenaje a las víctimas de la masacre y la referencia a Norman Bethune. Yo conocía a Bethune pero por una cuestión muy distinta, su conexión china, ya que Mao llegó a dedicarle un epitafio sobre la solidaridad internacional. A partir de ahí, me puse a investigar sobre lo que sucedió en la carretera a Almería. Y me pareció increíble. Lo primero que se te viene a la cabeza al encontrar un caso así, con niños, mujeres y hombres a merced de las bombas, es que no ha podido ser verdad. Pero sí, fue verdad. Bethune habló mucho sobre lo que vio, más allá de las fotos, pero imagino que en España no tenía credibilidad por comunista".

Guijarro señala que, a medida que ahonda en su investigación, iba dando a conocer el caso en su entorno "pero nadie sabía de lo que hablaba. En Málaga el tema sí es conocido, más que nada porque le toca de cerca a casi todas las familias. Pero en el resto de España casi nadie sabe lo que sucedió". En gran medida, el estudio del autor le permitió ir conociendo, al mismo tiempo, tanto los hechos como su silenciamiento oficial: "Hubo un suceso que me llamó la atención, sobre la llegada a Málaga de refugiados que fueron acogidos en la Catedral. Me dijeron que había fotos en el Archivo Temboury. Fui a consultarlo, y no encontré nada. Al final, me topé con una carpeta archivada como Otros. Y dentro de esa carpeta había otra que rezaba: Sin interés. Y allí estaban las fotos. Alguien, desde luego, sí había tenido interés, pero en ocultarlas".

Sin desdeñar la influencia de las fotografías de Norman Bethune en sus viñetas, Carlos Guijarro cuenta la Desbandá "como lo que fue. Un drama colectivo. No invento casi nada. Todo son testimonios reales". Y duele, aún, en el olvido.

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