El universo 'Crebinsky', una fábula surrealista con 'tempo' gallego

  • El primer 'largo' de Enrique Otero recrea la rutina 'sui generis' de dos hermanos rodeados de las cosas que trae el mar, las crebas

El universo Crebinsky sólo se entiende después de ver la película de Enrique Otero. Lleva un poco de cada casa. "Tiene de Amanece que no es poco, de cine mudo, de Berlanga... no pertenece a un género concreto. Es humor amargo, huérfano que busca también la poética fantasiosa", describió ayer Miguel de Lira, uno de los protagonistas y productores de la cinta que se presentó en la sección oficial.

Las lluvias inundan un pueblo de la costa gallega y arrastran a los hermanos Crebinsky (Miguel de Lira y Sergio Zearreta), que aparecen junto a su vaca Muchka y sobreviven reciclando las cosas que escupe el mar, las crebas. "Somos un poco Rómulo y Remo", matizó De Lira. La convivencia con su vaca se ve alterada cuando esta desaparece. Y es entonces cuando los hermanos inician una búsqueda desesperada que los llevará desde la costa hacia el interior, ajenos a los acontecimientos bélicos que les rodean. Al mismo tiempo, el comandante de un submarino americano (Luis Tosar) estudia ese punto del litoral para decidir si es adecuado para un desembarco aliado o si se debe optar por Normandía.

La originalidad del tratamiento de la imagen -la cinta comienza con tres minutos de animación- y de un tempo en ocasiones demasiado extendidoconfieren a la cinta una extraña idiosincracia. "Es un cuento que va más allá de la realidad. Es muy visual, tiene pocos diálogos", añadió Otero para referirse a un trabajo que se presenta en versión original, en gallego, con subtítulos. "Nos pedían los distribuidores que la dobláramos al castellano. Decidimos salir con menos copias pero respetando el cine cómo se hace. No me imagino a los Crebinsky doblados", aclaró Otero. En la película algunos soldados hablan en alemán, otros en inglés y uno de ellos en español. Para Miguel de Lira, las distintas lenguas "funcionan como parte de la banda sonora de la película, que tiene también mucho lenguaje con la vaca", opinó.

La idea de crear esta suerte de road movie rústica nació en 2002 a partir de un cortometraje en el que ya se intuían los personajes protagonistas, hijos de padre ruso y madre gallega. El rodaje fue "complicado" al estar realizado en su mayoría en exteriores y con el añadido de construir un faro de nueve metros y trabajar con un animal.

Detrás de este proyecto están tres productoras gallegas que se han financiado la distribución mediante seis bolos por la región, que combinaban la proyección de la cinta, con pasacalles y conciertos de la banda Crebinsky. "Nos inventamos un 3D", bromeó su director. La película llega a las salas comerciales el 8 de abril.

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