La vanguardia que no descansa

  • Blixa Bargeld se concentra en Einstürzende Neubauten y sorprende con la que quizá sea su mejor obra

No se puede estar en todo, ¿verdad Blixa? No, no puede ser. Einstürzende Neubauten llevaba en el dique seco desde la publicación de Perpetuum mobile (2004), demasiado tiempo sin noticias de uno de los buques insignia del rock de vanguardia. Tras la marcha de Blixa Bargeld de los Bad Seeds de Nick Cave hace unos años, algunos esperábamos ansiosos un renacer del proyecto alemán. Ha tardado, pero ha llegado. El renacimiento se llama Alles wieder offen (Todo abierto de nuevo) y la espera ha merecido la pena. Y mucho, de veras.

Los paralelismos con Tabula rasa (1992), el disco con el que remozaron su sonido, son claros. Y de nuevo, el cambio es para mejor. Alles wieder offen es un disco expansivo que lleva las fronteras de la banda casi al infinito, un esfuerzo creativo de dimensiones colosales. Intensos y vivos se muestran Einstürzende Neubauten, revitalizados tras un viaje de casi 28 años. Quizá nunca había habido tantas melodías en un disco con su sello. Estas canciones no se parecen a nada, ni suyo ni de nadie. Y jamás la banda había sonado tan bien, demonios.

El arranque, con la percusiva Die wellen, es sobrecogedor, y el final, con Ich warte delicado y soberbio. Entre medias, todo un mundo. La calma surgida de Silence is sexy (2000) ha vuelto a quedar atrás porque los germanos vuelven a inquietar.

Además, Blixa Bargeld se ha saltado los mecanismos de la industria y ha financiado el renovador Alles wieder offen con aportaciones de sus seguidores más fieles, amantes de sus juegos y experimentos.

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