Artes escénicas El malagueño rueda estos días con Álex de la Iglesia

La versatilidad de un actor acostumbrado a grandes retos

  • Ganador de un Goya por 'AzulOscuroCasiNegro', durante unas semanas será un payaso en 'Balada triste de trompeta' · Repetirá este verano con Sánchez Arévalo

Esta vez no pudo ser. Antonio de la Torre (Málaga, 1968) sabía "que tenía pocas opciones" y que Celda 211 muchas más. Hace diez días por su camaleónico papel en Gordos no se llevó el Goya al Mejor Actor pero si la satisfacción de repetir butaca en la gala bajo la batuta de su amigo Daniel Sánchez Arévalo, con quien debutó en 2007 en AzulOscuroCasi Negro y -esta vez sí- consiguió la estatuilla de la Academia al mejor actor secundario.

Hace menos de un mes De la Torre recibía un nuevo reconocimiento a su trabajo en la segunda película de Sánchez Arévalo de la mano de la Asociación de Escritores y Críticos Cinematográficos Andaluces (Asecan). "Con la primera película estaba más inseguro, pero ahora me consta que la respuesta a esta película es un clamor popular", reconocía el actor.

Tras la gala, el malagueño afincado en Sevilla tuvo que regresar al rodaje de Balada triste de trompeta, a las órdenes de Álex de la Iglesia. Una experiencia que califica de "brutal, muy potente". Acostumbrado a funcionar como un camaleón en cada nuevo reto, su personaje en esta "comedia trágica" es el de un payaso triste" y aparentemente tonto, "cariñoso con los niños y violento con las mujeres", detalla.

La trama, ambientada en la España de los 70 gira en torno a dos payasos que están enamorados de la misma trapecista. De la Torre se disputa ese amor con el cómico Carlos Areces (miembro de Muchachada nui y uno de los protagonistas de Spanish Movie). El proyecto llegó hasta el malagueño de manos del mismo presidente de la Academia de Cine. El actor ya había trabajado con De la Iglesia en El Día de la Bestia, en La Comunidad y en el telefilme Películas para no dormir: la habitación del niño. Para esta película, visitó junto a su equipo un circo, se preparó en un gimnasio con idea de tonificarse -para Gordos tuvo que poner más de 30 kilos- pero, sobre todo, tuvo que escarbar en la parte más oscura de sí mismo. "He tenido que sacar lo más violento y doloroso de mí. Mi personaje tiene mucha agresividad, rabia, es como un niño grande", confiesa.

Una de las escenas más complicadas, hasta el momento, la vivió "a lomos de un elefante a cero grados de temperatura y con la lluvia en todo lo alto", recuerda. En un par de semanas el rodaje de Balada triste de trompeta se traslada a la Ciudad de la Luz.

En diciembre de 2008 Antonio de la Torre protagonizó su primer montaje teatral con una producción del Centro Dramático Nacional, La Taberna Fantástica, de Alfonso Sastre y dirigida por Gerardo Malla. El malagueño encarnó en esta ocasión el papel de Rogelio El Hojalatero. Ahora, pendiente de reunirse de nuevo el próximo verano con Sánchez Arévalo para su tercera película, Primos , el actor no descarta probar con la dirección de actores y la escritura de guión. Mientras llega el momento, espera la confirmación de una obra de teatro junto al director Manolo Martín Cuenca.

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