La vida debería ser siempre domingo

BK Fest. Finca El Portón. Alhaurín de la Torre. Fecha: 3 de septiembre. Músicos: Enric Montefusco (voz, guitarra acústica, samplers, programación). Piti Elvira (guitarra eléctrica, percusiones, teclados), Ricky Falkner (bajo), Ricky Lavado (batería), Miguel Fernández (trombón y percusiones), Víctor Valiente (teclados, guitarra eléctrica, coros). Aforo: Unas mil personas (tres cuartos de entrada).

Un cuento al calor de un fuego en la chimenea. Una historia de terror bajo un manto de estrellas. Una reflexión sobre el sentido de la vida, sobre el futuro, la muerte; sobre la necesidad de seguir con la cabeza alta, de probar cosas y mirar siempre hacia delante. Conversaciones, diálogos y debates hasta el amanecer. Una tarde en familia. Rooom es todo eso y mucho más.

Rooom es un concierto en tres actos cercano, tierno, con el que los catalanes Standstill invitan al público al salón de su casa, a compartir sus intimidades, sus pensamientos, su forma de ser. Y te hacen sentir a gusto, como cuando estás feliz entre amigos y hace frío: no te vas, sino que te calientas entorno a una candela, te pones algo de abrigo y tomas algo caliente con el objetivo de que la noche nunca acabe, nunca haya que ir a dormir. La vida es domingo. Y hay que aprovecharla.

Lo prometido es deuda. Cuando Standstill acabó su último concierto en Málaga hace unos meses en la sala Vivero lo anunciaron: nos vemos en verano. Y la banda cumplió con dos mágicas horas en la finca El Portón de Alhaurín de la Torre -un gran lugar para este tipo de conciertos, por cierto- donde todo encajó: Canción sin fin, noche de estrellas y un rato en el jardín. Y donde los de Enric Montefusco enseñaron por primera vez en Andalucía su Rooom, con el que deleitan al personal con su último trabajo, Adelante Bonaparte, de cabo a rabo. Una experiencia musical única.

Porque puedes escuchar mil veces el disco, pero en Rooom es donde realmente se entiende en su totalidad. Donde se crea ese clima tan personal y tan íntimo que Standstill crea con este espectáculo. Con un audiovisual muy trabajado y a veces genial con el que dotan a las canciones de un significado mayor. Y con un directo que nada tiene que ver con sus actuaciones en salas o festivales, pero que es igual de contundente con su doble percusión, el acompañamiento de los vientos y los sintetizadores que tan bien saben manejar. Un sonido que viaja del apocalíptico Sálveme quien pueda a la belleza de Adelante Bonaparte, de la electrónica de Moriréis todos jóvenes a la sencillez de Cuando ella toca del piano. Quizás lo sorprendente es que la banda siga teniendo un público minoritario -al menos en el Sur-. Eso dije para mí, allí, y así me despedí. La vida es domingo.

PD. La noche comenzó con el sonido de Model Monroe y Santos de Goma. Los primeros con un sonido contundente y el acompañamiento de Javier Ojeda y los segundos demostrando su clase, despidiendo a la mitad de la banda y presentando temas nuevos de su segundo y próximo disco. Promete. Conde sabe muy bien lo que hace.

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