El viejo Hollywood responde

  • Peter Bogdanovich fue crítico cinematográfico antes que director, y T&B ha recopilado en dos volúmenes sus entrevistas a algunos de los mejores realizadores, en un canon divertido y singular

T&B Editores acaba de publicar la segunda entrega de las jugosísimas conversaciones de Peter Bogdanovich con cineastas míticos de Hollywood. En este caso, El director es la estrella recoge los frutos de sus prolongados encuentros con George Cukor, Otto Preminger, Leo McCarey, Robert Aldrich, Sidney Lumet, Don Siegel, Edgar G. Ulmer, Frank Tashlin y Chuck Jones. Tal y como señala la editorial madrileña, la mayoría de estas charlas conducidas por Peter Bogdanovich aparecieron por primera vez en publicaciones ahora difíciles de encontrar, lo que da un valor especial a este trabajo. ¿De qué se habla en este libro? De cine, claro.

Leo McCarey

Bogdanovich apoda al director de las mejores películas de los hermanos Marx como El irlandés loco. A la pregunta de cómo se metió en el cine, McCarey (1898-1969), uno de los tipos más ingeniosos del Hollywood en blanco y negro responde: "Está relacionado con el Derecho. Yo era muy mal abogado. Me confundían con el chico de los recados". Como dice Bogdanovich, McCarey era ya sólo una pálida sombra de quien fue cuando le entrevistó entre finales de 1968 y mediados de 1969 en un hospital.

george cukor

Cuando Bogdanovich habló con Cukor (1899-1983), en 1969, el director estaba trabajando en Justine, y es que hasta los años 80 se mantuvo en activo el que pasa por ser el cineasta que mejor entendía a las mujeres. "Miraba el cine un poco por encima del hombro. Era muy intelectual y quería hacer teatro", responde el hombre que rodó Historias de Filadelfia (1940).

edgar g. ulmer

Ulmer (1904-1972) no es un nombre reconocible, ni una estrella rutilante. Lo suyo siempre fue estar en las catacumbas del star-system, hasta el punto de ser adorado por la contracultura. Hay que recordar que fue ayudante de Murnau en sus tres últimas grandes obras. Quizá Detour (1945) sea su mejor obra propia, lo que no le impide responder: "Martin Goldsmith, el cuñado de Tony Quinn, escribió un libro muy malo que se llamaba Detour. Yo se lo propuse a Martin Mooney y reescribí el guión".

otto preminger

La leyenda dice que Preminger (1906-1986) era un cascarrabias, lo que también se descubre en las conversaciones que mantuvo con Bogdanovich en 1966 y 1969 es que era un charlatán: da respuestas de más de hasta ocho páginas. El hombre que rodó todo tipo de historias se suelta contra el gran género de Hollywood: "Para mí no hay temas atípicos, salvo el del Oeste. Eso es lo único que no abordaría nunca". ¿Por qué? "Porque no me interesan los caballos", responde. A cambio, nos dio joyas como Anatomía de un asesinato (1959).

joseph h. lewis

El autor de El demonio de las armas (1949), un canto a la violencia, de la que dice que "el productor fue muy valiente al permitirme rodar una película como aquella". Lewis (1907-2000) habló con Bogdanovich en 1968 y 1994.

chuck jones

La de Chuck Jones (1912-2002) es una de la mejores entrevistas del libro. El principal genio de la animación de Warner Bros dijo: "Esos dibujos no los hacía para los niños. Ni para los adultos. Los hacía para mí". El creador de Coyote y uno de los maestros de su negocio -siempre habla de dinero- deja una cosa muy clara: "Hacer un festival de animación e ignorar a Disney es como hacer uno de cine e ignorara Griffith". Además, cuenta las anécdotas más divertidas. Y también las más profundas.

Don Siegel

Siegel (1912-1991) era el liberal que fue duro, porque jamás se quitó de encima el éxito de Harry el sucio (1971). "Cuando se tiene tan poco talento como yo, sólo hay una manera de meterse en el mundo del cine: conociendo a alguien". Esa es la modestia del maestro de Clint Eastwood.

frank tashlin

Uno de los mejores autores de comedia se confesó a Bogdanovich: "Sin pechos no se venden neumáticos". Todo un truco cinematográfico del autor de Detective con rubia (1966).

robert aldrich

Duro, como sus películas, se muestra Aldrich (1918-1983): "Cada película es un asiento contable. Hoy ya no se puede apostar". Lo dijo durante el rodaje de El vuelo del Fénix (1965).

sidney lumet

El único de los diez que sigue vivo, y además en activo. La conversación es de 1960 y estaba rodando su quinto largometraje -como añadido mantuvieron una breve charla telefónica en 1995, también incluida-. "Este mundillo se ha vuelto muy peculiar", que es una forma suave de decir que todo es un maldito desastre.

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