'Lo que le viento se llevó' cumple 70 años de eternidad

  • Ayer se cumplió la efeméride de una superproducción para la época con 4,2 millones de dólares y todos los avances técnicos

Frases tan legendarias como ampulosas, una historia de amor disparatada más que imposible, ricos empobrecidos, guerra, esclavitud y, sobre todo, una pareja protagonista que rompió moldes y creó una leyenda, Lo que el viento se llevó,que ayer cumplió 70 años.

La británica Vivien Leigh fue la más sureña de las estadounidenses en su papel de Scarlett O'Hara y el seductor Clark Gable, como Rhett Butler, el más perfecto de los enamorados. Una pareja que desprendió en pantalla tanta química como escasa relación tuvieron durante el rodaje. De sus enfrentamientos se escribió tanto como de los problemas que David O'Selznick tuvo para sacar adelante una megaproducción para los estándares de la época, que contó con un presupuesto de 4,25 millones de dólares y los avances técnicos más sofisticados a su alcance. El grandilocuente y exagerado Technicolor es uno de los signos distintivos de una película espectacular desde muchos puntos de vista.

Fue probablemente la primera que inició las enormes campañas de publicidad a las que hoy estamos tan acostumbrados. Pero incluso para los estándares actuales sería excesivo pensar en lo que organizó O'Selznick: ni más ni menos que tres años de promoción antes de un estreno que se realizó por todo lo alto en Atlanta. Hasta se declaró día festivo a nivel del estado y los organizadores aprovecharon la expectativa generada para aumentar los precios de las entradas hasta 40 veces sobre la tarifa de la época.

La primera versión de la película duraba seis horas para un resultado final de casi tres. Se tardó dos años en elegir a la protagonista tras manejar una treintena de las más prominentes artistas de la época (desde Katherine Hepburn a Joan Crawford, pasando por Lana Turner o Paulette Godard). Al menos tres directores estuvieron al mando del proyecto: George Cukor, Victor Fleming -el que apareció finalmente en los créditos- y Sam Wood. Y contó con 50 actores y 2.400 extras que pasearon por algunos de los más grandiosos escenarios creados hasta entonces para una película, entre los que destaca el gigantesco puesto en pie para recrear el incendio de Atlanta (en realidad formado por viejos decorados de filmes como El pequeño Lord o El último mohicano).

Un esfuerzo que se tradujo en 13 candidaturas a los Óscar, de las que obtuvo 11, incluyendo mejor película, director, actriz principal y secundaria o guión, pero del que quedó fuera un Gable que no se lo tomó muy deportivamente.

Y si en el terreno artístico el resultado fue espectacular, aún más lo fue en el puramente económico. Recaudó 400 millones de dólares. Cifra que equivaldría a 1.450 millones de dólares con los precios ajustados a la inflación, lo que hace de Lo que el viento se llevó la película más taquillera de la historia, por encima de La guerra de las galaxias, Sonrisas y lágrimas o E.T.: el extraterrestre.

Toda una serie de datos apabullantes para una película que se convirtió en una leyenda instantánea que ha aguantado el paso del tiempo gracias principalmente a una épica historia que ya había sido un éxito desde el momento de su publicación en 1936 por Margaret Mitchell. Pero también a su glamurosa pareja protagonista, rodeada de un impresionante plantel de secundarios (¿quién no recuerda a Mami?) y aderezada con una serie de frases que se han convertido en referentes ineludibles de la película. "Aunque tenga que matar, engañar o robar, a Dios pongo por testigo de que jamás volveré a pasar hambre"; "francamente, querida, me importa un bledo" o "después de todo, mañana será otro día", son probablemente algunas de las citas más repetidas de la historia de la cinematografía. Hace apenas unos días, a Pedro Almodóvar le preguntaron qué película le hubiera gustado dirigir. Su respuesta: Lo que el viento se llevó.

Etiquetas

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios