"No he visto tan poco interés institucional por la música como en Málaga"

  • La primera batuta de la ciudad acusa a los responsables políticos de Cultura de no tener "la mentalidad apropiada" · Seguirá en la OFM otra temporada, pero ya tiene proyectos serios en Europa para después

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Está harto. Cuando se le pide que formule un balance de la temporada que la Orquesta Filarmónica de Málaga (OFM) concluye hoy en la Catedral con un concierto a las 21:30, dentro del Festival de Música Antigua, defiende a capa y espada a sus músicos, al público y a la Gerencia, pero arremete contra las instituciones públicas. Esta vez, con menos pelos en la lengua que de costumbre. Incluso insinúa que su futuro próximo pasa lejos de Málaga, en la constitución de una orquesta con jóvenes músicos europeos, aunque su continuidad en la tarima de la OFM la próxima temporada está garantizada.

-Entonces, ¿da por perdida la batalla contra la Administración?

-No hay ninguna batalla. Pero si me preguntas por un balance de la temporada, te digo lo de siempre: el nivel artístico ha mejorado considerablemente y el público malagueño es fantástico, pero esto no parece importarle a los políticos. Tienen a su disposición un instrumento único para promocionar Málaga por el resto del mundo, hay festivales y auditorios que estarían encantados de recibirnos, pero cuando insisto en esto los políticos se limitan a sonreír y a responder "qué bien". Luego van diciendo que quieren dar una imagen de Málaga como ciudad culta, más allá de Picasso, el vino y el turismo, pero tienen la oportunidad y no la aprovechan. Y ya estoy cansado.

-Las instituciones achacan este parón a la crisis económica.

-Sí, pero no es tanto una cuestión de dinero como de voluntad. O más bien de mentalidad, de sensibilidad por la cultura. Se podrían hacer cosas con poco dinero, incluso dentro del presupuesto que tenemos cada año, de tres millones de euros. Lo que pasa es que cuando hay problemas, la cultura es lo primero que se sacrifica. Siempre pagan los mismos.

-Vayamos por partes. ¿Cómo es su relación con el Ayuntamiento?

-El alcalde no nos presta la atención que necesitamos, y lo entiendo, porque siempre está muy ocupado. Lo que pasa es que cada vez que le expongo ideas y proyectos me dice que hay que esperar al Auditorio, y todavía no tengo claro cuándo lo tendremos. Siempre hay que estar pendientes de algo. Con el delegado municipal de Cultura, Miguel Briones, tuve una reunión ayer [por el miércoles] y me tuvo sentado una hora que se pasó casi entera hablando por el móvil. Sólo me dedicó cinco minutos. Así, ¿qué iniciativa voy a plantearle?

-¿Y con la Consejería de Cultura, la otra mitad del consorcio que sostiene a la OFM?

-A la nueva directora general de Industrias Culturales, Ana Navarro, sólo la he visto una vez, de pasada. Y al gerente de la orquesta, Juan Carlos Ramírez, todavía no se ha presentado. Creo que tienen una reunión el próximo día 14, a ver qué pasa. No tengo muchas esperanzas, de todas formas. Aquí todo es "ya veremos" y "hay que esperar". Nunca se toman decisiones.

-¿Qué consecuencias tiene para la orquesta esta situación?

-Ni los músicos de la orquesta ni yo somos funcionarios. Somos artistas. Y eso significa que necesitamos estímulos para trabajar, retos en el horizonte para superarnos. Sólo en la medida en que tengamos estos estímulos podremos dar más. No somos tontos, tenemos un sentido recto de la responsabilidad y no vamos a ofrecer basura a nuestro público. Pero nos hace falta algo más para salir a actuar en el Teatro Cervantes con toda la ilusión.

-Cuando dice "algo más"...

-Me refiero a proyectos como el del Festival de Música Antigua, que organiza la OFM y en el que al principios muy pocos creían. Ahora resulta que es un éxito y que en todos los conciertos se llena el aforo. Hemos demostrado que se pueden hacer cosas interesantes sin necesidad de mucho dinero. Pero cuando vas con la cantinela una y otra vez al alcalde, al delegado o a la consejera, diciendo que se podría hacer esto y lo otro, sin que te hagan caso, te terminas cansando. A veces me parece que sólo les falta decirme "maestro, cállese de una vez". Insisto, es un problema de mentalidad, de falta de cultura en este sentido. Casi todas las ciudades que tienen orquestas sinfónicas las miman, las promocionan. Aquí, no.

-¿Recuerda alguna experiencia semejante en alguna otra orquesta de la que haya sido titular?

-He sido director titular en nueve orquestas de nueve ciudades de diferentes países. Nunca había visto tan poco interés institucional por la música como en Málaga.

-¿Qué medida piensa adoptar?

-Tengo un deseo especial para antes de mi retiro. Quiero fundar una orquesta de jóvenes músicos europeos, con ayuda de la Unión Europea, para una interpretación especial de El Anillo del Nibelungo de Wagner, que finalmente no haré en Málaga. Tengo ya 74 años, así que no puedo esperar mucho más.

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