Las voces de la Zona

  • Vicente Ortiz y Daniel Domínguez presentan mañana en La Temporal 'Like Stalker', una 'performance' que recrea las sensaciones del filme de Tarkovski

Amada y odiada casi a partes iguales, Stalker, la película que dirigió el realizador ruso Andrei Tarkovsky en 1979 a partir de la novela de ciencia-ficción de Boris y Arkadi Strugatski (a su vez autores del guion) Picnic a la vera del camino, mantiene con el paso del tiempo su carácter contrario a la indiferencia. La observación de sus casi tres horas de metraje, con el viaje prohibido a la Zona (el área cerrada a cal y canto donde cayó algo del cielo, tal vez una nave extraterrestre, tal vez un meteorito, lo que sea capaz, en cualquier caso, según asegura cierta leyenda, de cumplir los deseos de quien logra internarse en sus dominios) y todo lo que allí sucede constituye, guste o no, una experiencia única, un trance no precisamente sencillo para dotado de una hermosura arrebatadora (merced a ingredientes como la música de Edvard Artemiev y la lectura de poemas de Arseni Tarkovsky en la voz de su hijo Andrei) que lleva al espectador a compartir, palmo a palmo, tan inquietante odisea y a comprender bien lo que el director definía como "esculpir en el tiempo". Por las puertas que este filme fue capaz de abrir al lenguaje cinematográfico, su influencia no ha dejado de crecer fuera también de los márgenes del mismo cine. Prueba de ello es el proyecto que mañana jueves a las 20:00 presentan en La Temporal (C/ La Bolsa, 3, 1º-2), dentro del ciclo Málaga de Festival (MaF, previo al Festival de Cine) el escritor Vicente Ortiz (miembro de Brigada Estudio, colectivo impulsor de la iniciativa) y el músico Daniel Domínguez, con entrada libre: Like Stalker, una "performance mínima", según la describen sus creadores, que ahonda en las sensaciones del largometraje a través de la música y la palabra para ejercer una "búsqueda imposible en los límites del silencio".

Así lo explicó ayer a este periódico Vicente Ortiz, quien adelantó algunos datos sobre lo que encontrarán en La Temporal quienes asistan a Like Stalker: "Se trata de un experimento que emplea la palabra hablada como materia prima para la creación de un determinado espacio sonoro. Pero nuestro trabajo no consiste en una mera exposición de un texto literario con una decoración musical, sino en una verdadera integración de las dos disciplinas". Una protagonista esencial de Like Stalker es por tanto la voz humana, que aporta en este caso Vicente Ortiz y que queda convenientemente modificada en su esencia por la trama musical que aporta Daniel Domínguez. "Mi compañero en este trabajo es batería de jazz, pero aquí no toca la batería, sino que crea su música a partir de la palabra hablada", explica al respecto Ortiz, quien matiza: "Eso sí, hay una intuición muy cercana al jazz que deriva de la improvisación. Mucho de lo que suceda en Like Stalker estará improvisado, sabremos lo que estamos haciendo cuando lo estemos haciendo. De hecho, su duración dependerá en gran medida de la respuesta del público, del ambiente que se establezca. Pero, como en el jazz, la improvisación no se hará de cualquier manera, a tontas y a locas, sino a partir de ciertas reglas armónicas".

Ortiz destaca dos elementos esenciales del Stalker de Tarkovski que definen bien su particular réplica: "El primero es el viaje, la impresión de ir a un lugar desconocido al que además no se puede ir. Y el segundo es el silencio, que en la película llega a ser monumental y resulta bien elocuente. Los argumentos más importantes se dicen con el silencio. A nosotros nos interesa especialmente el ruido que emana del mismo silencio, es ahí donde queremos llevar al público". Ortiz, que sabe bien lo que es la dramaturgia del silencio, conoce el camino. Valdrá la pena.

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