"Si volviera a torear, me jugaría la vida de nuevo a portagayola"

La vida le ha golpeado fuerte. Sin embargo, Jesús Franco Cardeño habla con serenidad e incluso, increíblemente, se siente feliz por aquel encuentro con Hocicón, el toro de Prieto de la Cal que le arrancó la cara el 8 de abril de 1987, cuando lo recibía a portagayola en la Maestranza. Ahora está entregado en cuerpo y alma en el festival homenaje que le darán varios compañeros mañana sábado en Espartinas.

-¿Qué supone el reconocimiento?

-Representa el sacar de la banca rota a un profesional del toro que tiene una incapacidad total, con una pensión de 370 euros mensuales, después de 35 años, que primero cotizó en el Montepío de toreros y desde el 81 en la Seguridad Social. Mi situación actual es malísima. Con ese dinero no puedo sacar adelante a mi mujer y a mi hija. No me gusta decirlo, pero lo estoy pasando muy mal. Para quien no pueda acudir también hay una fila cero en cualquier entidad bancaria a nombre de Festival Taurino Franco Cardeño. Banco Pastor.

-¿Qué alicientes tiene el cartel?

-Es un cartel de bandera; de Feria de Sevilla. El rejoneador Leonardo Hernández lidia un astado de Flores Tassara; Niño de la Capea torea un toro de Carmen Lorenzo; el maestro Ortega Cano uno de Yerbabuena; Pepe Luis Vázquez, uno de Santiago Domecq; Martín Pareja Obregón lidiará uno de los Guateles; Pérez Mota uno de Pereda y el novillero Javier Jiménez un eral de Espartaco. Como sobrero, uno de Marqués de Albaserrada. Doy las gracias a toreros, ganaderos y a muchas otras personas que participan desinteresadamente.

-¿Cuántas veces ha revivido aquella película en la que recibía al toro a portagayola?

-Infinidad de veces. Pero siempre he pensado que como torero tenía que irme aquel día a la puerta de chiqueros y lo hice. Yo siempre he vivido para el toro y he creído que es lo más serio e importante de la vida. Antes de la de Sevilla ya había recibido dos cornadas a portagayola. Si volviera a torear, volvería a jugármela a portagayola. Tardé dos meses en recuperarme de la cornada, que fue la número 11, y cuando lo hice, en Niebla, me fui a portagayola y con el mismo traje.

-¿Le costó mucho superarlo?

-Cuando me veía la cara desfigurada entré en un periodo con una gran depresión.

-¿Tiene secuelas de aquello?

-Varias. Entre otras cosas el ojo derecho me lagrimea, el tabique nasal lo tengo al 40% y me cuesta respirar cuando hago esfuerzos y también tengo tres hernias discales.

-Tras el percance, ¿cómo ha sido su vida?

-Después del percance, le daba gracias a Dios.

-¿Cuáles son sus aspiraciones?

-Que se llene la plaza de Espartinas a reventar.

-¿Ha pensado continuar vinculado al mundo del toro?

-No. No he hablado con nadie. Podría asesorar a un torero, acompañarlo o ver toros en el campo. Soy joven, tengo 55 años.

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