el prisma

Javier / Gómez

Arte

HAY días en que los acontecimientos parecen confabularse, en que los astros se alinean con el articulista para que todo parezca carne de columna. O de obra de Yasmina Reza. Ayer fue uno de esos. Mientras el Gobierno del PP anunciaba responsabilidades penales para quien gaste más de lo presupuestado, en un intento de meter en la mollera de los políticos el hecho de que los fondos públicos no son un concepto etéreo, sino el dinero finito, contado y cada vez más escaso de todos, en Málaga se abría y cerraba un supuesto museo de las gemas que, a falta de joyas, constituye un monumento colosal al dispendio y al disparate. Puede que Art Natura siempre fuera una solemne tomadura de pelo, aunque también cabe la posibilidad de que nos encontremos ante una suprema obra de arte. ¿O no ha sido la provocación uno de los grandes motivos artísticos, desde Manet a los dadaístas, desde Miguel Ángel a Hirst? Habría que admitir entonces que los señores de Royal Collections, la promotora del presunto centro cultural, se han superado. Bravo. Cual Fura del Baus, han logrado dejar en ridículo a toda una ciudad, desnudar al alcalde y de paso embolsarse cinco millones de euros en concepto de canon. Pagados, por cierto, sin exigir un aval que protegiera el interés público. Y mientras, decíamos, Montoro anuncia responsabilidades penales para quienes derrochen sin medida, en el Ayuntamiento nadie ha asumido una minúscula responsabilidad por el escándalo mayúsculo, convertido ya en pecado nacional a la altura de esos aeropuertos sin aviones o AVE sin pasajeros. Un fiasco que suma casi 30 millones de euros, si contamos lo invertido en rehabilitar esa parte de Tabacalera, que será el punto negro, el chapapote que manchará la etapa de Francisco de la Torre como alcalde de Málaga. Contra viento y marea, y contra los antecedentes de estos perlas -no los quisieron ni en la Valencia de los trajes, los bolsos y los pelucos-, el regidor se empeñó en gastarse el dinero que la ciudad no tenía en un proyecto tan personal como innecesario e injustificado. Porque Málaga es a la gemología lo que Albacete a la artesanía vietnamita. De los juzgados, donde acabará este asunto, salía ayer otra joya, otro fiasco: la sentencia del caso Troya. La Fiscalía solo ha podido probar uno de los trece delitos de cohecho de los que acusaba al alcalde de Alhaurín el Grande y a su concejal de Urbanismo. Por el camino han quedado 18 acusados a los que se retiraron los cargos tras una torpe instrucción y una penosa investigación policial -y ya van demasiadas-, en la que pareció pensarse más en el espectáculo de las detenciones, en la escenografía, que en obtener pruebas.

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