el triciclo

Javier Cintora

Banderas

QUIZÁS su carrera como actor haya dejado un sabor agridulce que se fue amargando con el paso de los años. Quizás sus papeles no hayan sido brillantes y quizás se equivocara al elegir alguna que otra película. Da igual porque José Antonio Domínguez Banderas es demasiado bueno para esta ciudad. Su amor por esta tierra es incomparable. Su devoción por la Semana Santa y por Fusionadas resultan admirables para una estrella de Hollywood que el sábado por la noche conmovió a un Teatro Cervantes puesto en pie al término de su brillante pregón. En una tierra huérfana de iconos, Banderas siempre ha estado al servicio de su ciudad. De su tierra, como le gusta decir. Lo hizo con el pregón de la Feria de hace unos años, con su firmeza al pasar sus vacaciones en Marbella pese al asedio de los paparrazzi, con su apoyo a Cudeca, al Festival de Cine, al Museo Thyseen, al Málaga CF, a Hojiblanca... Porque Banderas es demasiado bueno para esta ciudad. Año tras año se puede ver al actor, acompañado de su esposa Melanie Griffith, viendo las procesiones y participando en ellas. Como uno más. Como cualquier cofrade y cualquier otro malagueño. Y uno, que cada vez pone más distancia con el mundo cofrade, siente admiración cuando comprueba en twitter cómo muchos malagueños que conoce y que están en otros puntos de España se emocionaban el sábado con sus palabras. Con sus vivencias. Con un cuento que hizo reír y llorar a un público ensimismado con él, con sus gestos, con sus guiños, con su magnífica interpretación, con su brillante puesta en escena, con su pasión, con su amor por esta tierra. Porque Banderas es demasiado bueno para esta ciudad.

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