tiempos modernos

Bernardo / Díaz Nosty

Cincuenta mil

UNA cuña publicitaria de la Consejería de Obras Públicas y Vivienda asegura que existen 50.000 ciudades en el mundo con más de 500.000 habitantes, pero sólo 150 tienen metro, entre ellas, cuando se inaugure, Málaga. Semana tras semana, la alegría estadística surca las ondas, sin que la exageración haya pasado al Guinness. Si hubiese 50.000 ciudades con 500.000 habitantes, ignorando aglomeraciones urbanas que alcanzan los 30 millones y 500 ciudades que superan el millón, el planeta contaría con 25.000 millones de seres. El mundo, como se sabe, acaba de registrar los 7.000 millones de habitantes, de los que un 52%, esto es, 3.740 millones, residen en espacios urbanos.

Si la publicidad comercial engañosa es un delito, la institucional no sólo debe huir del engaño, sino que ha de alejarse de la tentación propagandística. Hablar de 50.000 ciudades con más de 500.000 habitantes, además de ser un disparate, divulga ignorancia. Probablemente, las ciudades con más de medio millón de habitantes sean menos de 3.000. Aun empleando esta cifra como referencia, la comparación resulta ajena a la lógica más elemental y parece querer destacar, mediante la exageración, la exclusividad de un servicio que aún no está en funcionamiento. Una comparación más adecuada hubiese consistido en afirmar que en la Unión Europea existen 57 ciudades con más de 500.000 habitantes y que 37 poblaciones cuentan ya con un metro operativo.

Las ventajas de este transporte para Málaga, con recorridos urbanos que alcanzan los quince kilómetros, son tan notables que no precisan recurrir a soluciones argumentales que parece extraías del manual de propaganda del bunga-bunga, y delata debilidades comunicativas en la presentación de una obra tan importante para el futuro de la ciudad.

El abuso de las cifras tiene estos riesgos. Por la misma regla de tres que infla la población mundial en términos que ni Malthus pudo sospechar, la ciudad de Málaga tendría 8,5 millones de habitantes y su aglomeración urbana, cerca de 20 millones. En aras de la exclusividad del tren subterráneo, se reduce la importancia de la demografía malagueña a algo tan frecuente que se repite en decenas y decenas de miles de asentamientos urbanos en todo el mundo...

Cuidado con el guarismo de moda. 50.000 también es la cifra de las viviendas construidas de forma irregular en la provincia de Málaga, que ahora podrían ser legalizadas en un acto muy poco ejemplarizante -de corregir un desafuero se pasaría a tapar vergüenzas-, por obra de a la misma Consejería de Urbanismo y Vivienda. ¿Será un nuevo error de cálculo…?

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