Editorial

Consecuencias del tornado

POCO a poco vamos conociendo el tamaño de la huella que el tornado que la naturaleza desencadenó el domingo dejó a su paso por Málaga. Se han presentado casi un millar de reclamaciones de damnificados por desperfectos en las viviendas o destrozos en los vehículos y unos 90 edificios han perdido sus cubiertas. Con esta suma de incidencias cobra más valor que el vendaval se saldara sin consecuencias graves para la población. Casi hay que recurrir al tópico del milagro para explicar que pese a la virulencia y los efectos que causaron los vientos que soplaron a 180 kilómetros por hora, con techos, muros, farolas, árboles y todo tipo de mobiliario urbano volando por las calles como auténticos proyectiles, no se registrara una tragedia. De los 25 heridos sólo uno ha precisado un ingreso continuado en el hospital. El hecho de que el fenómeno meteorológico se originara durante la noche en un día en que la ciudad padeció una climatología muy adversa fue determinante. El segundo punto para resaltar la satisfacción, tras el análisis de lo sucedido, se debe a la capacidad de reacción de las instancias municipales. Desde bomberos y policías hasta servicios operativos o empresa de limpieza que desde el primer momento están prestando un servicio impagable en los barrios de la zona oeste de la capital que se han visto desbordados. También es de alabar la celeridad con la que la Subdelegación del Gobierno ha decidido tramitar los expedientes para que los perjudicados puedan solicitar ayudas con las que reparar unos daños que ya se estima superarán los 8 millones de euros y que podrán comenzar a cobrarse en un mes. También la Junta anuncia que no regateará esfuerzos para colaborar en las labores de reconstrucción y para ayudar a los afectados. Pero cuando concluyan estas labores de urgencia para devolver a la normalidad a las barriadas, hay que insistir en la necesidad de que se cumplan los códigos de edificación y que los inmuebles antiguos pasen por esa inspección que prevé la ordenanza municipal para determinar si todos sus elementos son seguros o precisan de mejoras estructurales. El tornado que hemos padecido era, en principio, "moderado", pero aún así transformó algunos puntos de la ciudad en una auténtica zona cero.

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