Deudas pasadas y futuras

LA comunidad autónoma andaluza vio crecer su deuda un 31,4% durante el segundo semestre del año, según datos del Banco de España. Es un dato muy negativo, a situar en el contexto de la grave crisis económica que atraviesa el país, con notable aumento del gasto y caída acentuada de los ingresos. Con todo, el endeudamiento andaluz continúa estando por debajo de la media nacional, y alejado de las tres comunidades que concentran el 55% de la deuda global de las administraciones autonómicas (Cataluña, Valencia y Madrid, por este orden). Ello ha reforzado la voluntad del presidente de la Junta, José Antonio Griñán, de reivindicar ante el Gobierno de la nación que se autorice un margen mayor de endeudamiento a las comunidades autónomas cuyas cuentas estén más relativamente saneadas. La posición también ha sido alentada por la concesión hecha por el Ejecutivo a los ayuntamientos, que incluso obligará a reformar el decreto de mayo que frenó los créditos a las corporaciones locales durante el año 2011. Se trata de conseguir un tratamiento no indiscriminado, sino que sea más severo con las comunidades más endeudadas y menos con las que han sido más austeras en los años anteriores. La posición de la Junta se ha matizado en los últimos días, añadiendo al criterio de la deuda real el de los niveles de paro, de modo que se encontrase una fórmula equilibradora que no beneficiaría sólo a Andalucía, sino también a, por ejemplo, Galicia. La verdad es que, de mantenerse el criterio rígido del Gobierno, la comunidad andaluza sería la penúltima en su capacidad de endeudarse (deuda por habitante), solamente por encima de Extremadura. Sería una situación paradójica que los menos deudores hayan de ser castigados por su postura moderada. Hasta ahora todos los contactos de la Consejería de Hacienda con el Ministerio correspondiente se han saldado sin acuerdo ni acercamiento. Tal vez sea el momento de aumentar la presión política para conseguir este objetivo, sin eludir el problema de que la Administración autonómica no es un modelo a seguir en materia de inversiones y gastos.

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