Editorial

Explosiones controladas

NO le falta razón a la juez Mercedes Alaya cuando argumentaba recientemente en un auto que si se tuviera que abstener de adoptar resoluciones en periodo electoral este año se lo pasaba en blanco. La acumulación de las elecciones autonómicas, municipales y muy posiblemente generales en este 2015 bloquearía cualquier investigación sobre casos que afectan a la política y a los políticos si se aplicara a rajatabla la regla no escrita según la cual los tribunales no deben interferir en los comicios con resoluciones o medidas que pueden favorecer o perjudicar a una determinada formación. También es cierto que el Juzgado número 6 de Sevilla, que lleva las principales macrocausas que afectan a la Junta de Andalucía, ha tenido siempre a bien saltarse este principio y parece incluso especializado en dictar autos o programar comparecencias que tocan directamente al proceso electoral. Lo ha hecho en ocasiones anteriores y vuelve a hacerlo ante las elecciones del próximo 22 de marzo, por ejemplo, con la citación a los peritos de la Intervención General del Estado para menoscabar la estrategia de defensa del ex presidente de la Junta José Antonio Griñán en el Supremo. Y ayer mismo, al reactivar, tras tenerla un año paralizada, una causa contra la Junta de Andalucía, derivada de la de los ERE, por los avales concedidos desde 2008 a empresas, por la que ha citado como imputados a varios ex altos cargos. No dudamos de la pertinencia de las medidas, sí de su oportunidad sobre todo porque llueve sobre mojado y ya se han repetido en demasiadas ocasiones paseíllos en los juzgados del Prado de San Sebastián de Sevilla y alardes de titulares coincidiendo con las campañas electorales. Son, o aparentan ser, explosiones controladas desde un juzgado para influir en el ánimo de la opinión pública y predisponerlo contra unas determinadas siglas. Como en el caso de la mujer del César, la Justicia no sólo debe ser independiente, también debe parecerlo. Muchas veces parece que desde el juzgado de Mercedes Alaya se actúa con criterios que sobrepasan lo estrictamente jurídico. Ello no obsta para reconocer la pulcritud del trabajo de la magistrada y el servicio que le está rindiendo a la sociedad andaluza con sus investigaciones. Pero con episodios como los ocurridos esta semana, especialmente el de ayer, hay que subrayar que el momento que se escoge para realizar determinados actos no es neutro.Si la juez no quiere que se la relacione con circunstancias que son ajenas al desarrollo puramente procesal de los casos que investiga haría bien en mirar también el cuándo en algunas de sus decisiones. Que no le quepa duda de que así le prestaría otro servicio a la Justicia.

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