Federico en Granada y las cuentas claras

Sin duda, la apertura definitiva del Centro Lorca, en la granadina plaza de La Romanilla, ha venido a potenciar substancialmente el panorama y la imagen cultural de la ciudad, últimamente con rivales cercanos de mucho calado y envergadura, que podían mermar en parte el prestigio internacional -hasta ahora casi exclusivo- de ciudad de la cultura, del que Granada ha venido y viene disfrutando. Pero es necesario no olvidar la necesidad de difundir la existencia de esta nueva oferta cultural, lo que se hace insoslayable para la doble función que es la propia difusión de la cultura y la ampliación, tan sensible y destacada, de la oferta que Granada hace ahora a sus potenciales visitantes.

El Centro "Federico García Lorca" viene a dimensionar a Granada, también, como ciudad de la cultura contemporánea, en unión -aunque en distinta intensidad y variedad artística- del cercano Centro "José Guerrero", más orientado, naturalmente, al mundo de las expresiones plásticas, pero constituyendo un valioso eje en el mismo centro y corazón de la ciudad que no es sino amplio ventanal a las artes y las letras de nuestro contemporáneo tiempo. Todo ello en clara coexistencia con la singularísima y conocidísima oferta del mejor arte hispano musulmán, en diferentes espacios y conjuntos monumentales, así como del renacimiento y el barroco, en sus máximas calidades, expresiones y prestigio de los más destacados creadores, arquitectos, pintores y escultores de la famosa y celebrada Escuela Granadina.

Un plantel, sin duda alguna, único en todo el territorio de nuestra Comunidad Autónoma y con el aliciente de que todas, absolutamente todas las muestras de esta oferta, verdaderamente tan singular como diversa, son fruto de expresiones propias de la cultura autóctona e histórica de Granada y de los artistas e intelectuales granadinos a través de los últimos mil años. Pero aún queda pendiente alguna "cosilla"; que no debe obstar para las expresiones de alegría y felicitación; cual es que se explique a la ciudadanía; que es quién paga; con luces claras y cristales blancos, a qué se obligan las administraciones públicas con la familia -léase fundación- de García Lorca, para poder disfrutar en Granada de todo el legado, pues las noticias que prevalecen hasta ahora son las referidas a obscuras cuentas, facturas raras y desaparición de millones de euros. Y de camino, lo que pinte La Caixa en toda esta historieta, que tampoco está muy claro. ¿O no?

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