Crónica personal

Pilar / cernuda /

Justicia a la carta

LA Abogacía General del Estado se opone a la excarcelación del Ricart, uno de los asesinos de Alcácer, porque afirma que la sentencia de Estrasburgo no es de aplicación general, y sin embargo esa misma Abogacía no considera que deba oponerse a la excarcelación del asesino de Anabel Segura que sale de prisión diciendo que cometió un grave "error" por el que ha cumplido condena, y tampoco se opone a que en los últimos días se hayan excarcelado a algunos de los etarras más criminales en aplicación de la sentencia de Estrasburgo. Algo no encaja.

Un sector importante de españoles, muchos de ellos militantes del PP, están convencidos de que se podía haber puesto pie en pared ante la sentencia de Estrasburgo y que si el Gobierno no lo ha hecho es porque tiene algún tipo de pacto con el mundo cercano a ETA. Rajoy lo ha negado por activa y por pasiva, y desde luego esta periodista no cree que exista ese pacto aunque no descarta que pueda equivocarse o que peque de ingenuidad, que puede ser. Pero lo que sí parece es que la aplicación de la sentencia de Estrasburgo no se hace por igual, y que la Abogacía del Estado se haya movilizado ante el asesino de las niñas de Alcácer parece confirmarlo.

En este barullo de Justicia que nos ha tocado en suerte, o más bien en desgracia, en la que se pactan nombres para formar parte del órgano de control de los jueces teniendo en cuenta sus afinidades políticas más que su currículum profesional, en la que no se controla suficientemente el tiempo que se debe dedicar a la instrucción de casos que han provocado auténtica alarma social, en la que las sentencias tardan en llegar más de diez años, se filtran sumarios con una facilidad pasmosa y se imputa y desimputa sin que se haya tenido tiempo de analizar las causas de la primera imputación, que la Abogacía General del Estado actúe de forma distinta a los tribunales provinciales, la Audiencia Nacional y el propio Tribunal Supremo llena de desconcierto y, por qué no decirlo, de dudas.

La aplicación de la doctrina Parot supuso un alivio para todos excepto para los "malos", y la sentencia de Estrasburgo ha sido un jarro de agua fría, gélida, para quienes quieren ver a los etarras y asesinos en serie cumpliendo treinta años de prisión. Que la Abogacía del Estado encuentre base para negarse a la excarcelación de Ricart tiene su aquél. Alguien tendría que explicar qué está pasando aquí.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios