HOJA DE RUTA

Ignacio Martínez

Medallas

EL día de Andalucía es festivo. O sea, no laborable. Los tiempos no están para fiestas, sin embargo. Sino para reflexión, reformas, austeridad y trabajo. Es la conclusión del suplemento El paciente andaluz que publica hoy este diario: un chequeo a Andalucía, treinta años después del referéndum de 1980. Frente a la indulgente autocomplacencia de los entusiastas, a la región le queda mucha tarea para converger con España y Europa en innovación, empleo cualificado, renta o cultura. La crisis es una oportunidad para ajustar la talla y el coste de los servicios públicos e insistir en la necesidad que tiene Andalucía de disponer de más empresarios; el doble, el triple que ahora.

La celebración oficial de esta festividad tiene como acto central el reconocimiento a personalidades destacadas de la región. El título de hijo predilecto fue creado en 1983 y la lista de los seis primeros es impecable: Mairena, Alberti, Guillén, Segovia, Carande y Aleixandre. Categoría de Nobel. Las medallas empezaron dos años más tarde. Un cuarto de siglo después, más de 300 personas o instituciones han sido distinguidas con estos premios, lo que da margen para celebrar muchas decisiones y estar en desacuerdo con otras. Sin ir más lejos, no alcanzo a comprender que tenga más mérito el Porompompero que Andalucía ¿tercer mundo? en la moderna historia de Andalucía. Es todo un paradigma.

Este año, por el contrario, le han dado la medalla de Andalucía al Grupo Joly, editor de este diario. Después de 143 años y cinco generaciones haciendo periódicos en una región en la que no existe el hábito de leer, el mérito de los Joly no es de medalla, es para un monumento coral que represente a los Joly Velasco, Joly Diéguez, Joly Díaz de la Lama, Joly Höhr, Joly Palomino y Joly Martínez de Salazar, dedicados a "la preciosa institución de la prensa, con las armas de la razón y la justicia", como decía el  primer número del Diario de Cádiz en 1867. Cádiz ha sido desde el XIX una isla en la escasa afición a la lectura de los andaluces. Y la implantación de esta empresa en toda la región es una aportación vital contra el localismo andaluz, que en estos 30 años ha crecido en paralelo a la autonomía. Después de todo, hoy es un día de fiesta.

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