Al margen

Ramón Triviño

Oasis

MINUTOS antes del mediodía, la cabeza de lista del PSOE al Parlamento de Andalucía, Rosa Torres, se separaba de su compañera de lista Marisa Bustinduy, con la que había visitado dos viviendas de la malagueña barriada de Las Flores, iniciando así su famosa campaña puerta a puerta, para dirigirse al coqueto salón de actos de la Escuela de Telecomunicaciones, en Teatinos, para presidir, como años atrás, el acto institucional del Día de Andalucía y la entrega de galardones a los malagueños distinguidos este año.

Un oasis, aunque fuese temporal, en la alocada carrera hacia las urnas iniciada pocas horas antes cada uno a su manera. El PSOE en torno a un novedoso graffiti, ideado por Francisco Paneque, que recogía los grandes proyectos de Málaga, y los del PP ante un cartelón, con el lema Adioz, faltan quince días, en clara alusión a la anhelada despedida de Rodríguez Zapatero y ante el que la candidata popular Celia Villalobos se marcó incluso unos pasos de baile.

Frente a la jarana electoral, la solemnidad, la sobriedad y la elegancia del acto institucional, con la consejera de Cultura, el delegado del Gobierno andaluz y todos los delegados de la Junta de Andalucía sobre el centro del escenario, se me imaginaba un poliburó, con los galardonados a la izquierda del público que llenaba la sala.

Todos los cargos institucionales presentes, alcalde, presidente de la Diputación, subdelegado del Gobierno, rectora, mandos militares y policiales, etc., observados muy de cerca por sus respectivos jefes de protocolo, y con evidente ausencia de responsables políticos, a diferencia de convocatorias anteriores. Eso sí, las vicisitudes de la campaña electoral eran el comentario generalizado en los pasillos y durante la copa que se sirvió a continuación. Algunos alcaldes reconocían, como el joven regidor de Cañete la Real, Francisco Javier López, que aprovechaban la ocasión para tomar el pulso a la actualidad capitalina, mientras que más de un resignado delegado provincial recitaba el rosario de pueblos que debía visitar en los próximos días, con muchos kilómetros que echarse a las espaldas, aunque como alguien apuntó, era un buen camino para ir sumando puntos de cara al próximo futuro.

No había tiempo para más. Mandan las obligaciones de campaña y había que salir a predicar la buena nueva. Por poner un ejemplo, Rosa Torres tenía previsto en su agenda para el resto de la jornada, presentación del programa socialista en Antequera y reunión sectorial con jóvenes creadores, de vuelta a Málaga. Tienen mérito.

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