Luces y sombras

Antonio Méndez

Operación calle

EL Ayuntamiento de Marbella ha realizado un casting al que han acudido unos 40 artistas para elaborar un censo con ellos y regular sus apariciones en la vía pública. Oficialmente la idea es asignar espacios y establecer los horarios para que estos profesionales pueden realizar sus pases. Obtenida la bendición municipal, podrán llenar el platillo si conquistan al público. Dice la responsable del área de Comercio de la localidad que "las actuaciones no estaban bien ordenadas". Supongo que no se refería a que en la misma plaza se mezclaban acordes de Beethoven con el heavy metal.

Payasos, mimos, malabaristas, acróbatas, músicos, bailarines, solistas... se han presentado a esta Operación calle. Desconozco el resultado del concurso y si el Consistorio, tras la prueba ejecutada, aprovechará para reservarse el derecho de admisión de algunos comediantes, no sea que causen daños colaterales al turismo. Tampoco sé si los creadores callejeros rechazados dispondrán de una segunda oportunidad para mejorar su repertorio. El caso es que un jurado de virtuosos locales será el encargado de aprobar las actuaciones a pie de tiendas conforme a su originalidad. Los seleccionados recibirán una acreditación oficial para mostrar sus esencias en el punto asignado: los centros de Marbella, San Pedro Alcántara y Puerto Banus.

Parece obvio que los cómicos que no han superado el examen deberán irse con su música a otra parte. A un municipio con menos exigencias culturales. Por ejemplo, la capital, donde es fácil aporrear instrumentos con total impunidad o rasgar a voces los tímpanos de la desprevenida audiencia que osa a una hora indebida exponerse en las concurridas terrazas a las muestras naturales del talento en bruto malagueño y ajeno. Ya hasta estándares de calidad para actuar en la calle. ¡Qué duros son estos tiempos!

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