Editorial

Al PSOE le urge dejar de mirarse

LA sucesión de Manuel Chaves por José Antonio Griñán al frente de la Junta de Andalucía, que se presentó como ejemplo de sosiego y normalidad, ha causado al Partido Socialista quebraderos de cabeza que, casi un año después, le han obligado a convocar incluso un congreso extraordinario que cierre la transición. La causa original, aparte de un contexto de crisis económica grave y deterioro del socialismo a nivel nacional, fue la idea ilusoria de que, al ser Chaves y Griñán amigos íntimos y compañeros de larga trayectoria política compartida, no sería ningún problema que el segundo se encargase de presidir la Junta y el primero continuase como secretario general del PSOE andaluz. Más aún: la bicefalia se consideró por los portavoces socialistas antes como una virtud que como un defecto y se llegó a teorizar sobre la necesidad de ocuparse con toda energía y esfuerzo a resolver los problemas de los andaluces en vez de abrir procesos de renovación orgánica que se consideraban no ya innecesarios, sino inconvenientes. Pero los políticos proponen y la vida dispone. En la práctica, el ex presidente Chaves se sintió incómodo con la nueva situación, en la que Griñán tendría que ser el máximo referente del socialismo andaluz, y éste comprendió pronto que su liderazgo quedaría incompleto sin tener el control del aparato del partido, decisivo para configurar, por ejemplo, las listas electorales para las municipales de 2011 y las autonómicas de 2012, de las que han de salir los equipos que habrán de afianzar ese liderazgo pretendido. Si a ello se le suman las encuestas que reflejan reiteradamente el desgaste del PSOE y el avance del PP en Andalucía y episodios, como el de la FAMP, indicativos de cierto desconcierto en las filas socialistas, antes siempre prietas, se entiende que Griñán haya logrado al fin convencer a Chaves de la urgencia del congreso. Será el mes próximo. A partir de entonces Griñán no tendrá excusas para no dejar su impronta en el Gobierno andaluz y en el PSOE que lo sustenta. Ya han perdido demasiado tiempo los socialistas en un debate que se negaba pero existía en su interior, pero al que los andaluces han asistido con desapego e indiferencia.

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