las dos orillas

José Joaquín León

Palos a Rubalcaba

AL ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, se le consideraba el mejor candidato del PSOE para suceder a Zapatero. Era el mejor valorado, o el menos malo. Se estimaba acertada su gestión ministerial, que ha dado como fruto el acorralamiento de ETA hasta quedar al borde de la extinción. Y se suponía que tenía el apoyo de la vieja guardia del PSOE, de los barones y del presidente del Gobierno que lo nombró vicepresidente. Hasta que Zapatero, experto en juegos de magia, sacó a Carme Chacón de la chistera y se empezó a hablar de primarias.

¿Primarias? ¿Qué primarias? Si el candidato era Rubalcaba, si tenía el visto bueno de Felipe, las bendiciones de Bono y la sonrisa de Zapatero. Así que el PP se ha quedado con dudas y el propio Rubalcaba también. Los populares porque han centrado su estrategia en darle palos a don Alfredo por todas partes. Volvieron a reactivar el vuelo del caso Faisán, con el chivatazo a los etarras para que no fueran detenidos, como símbolo de la complicidad negociadora con los terroristas. Y todo después de que Rubalcaba había empezado a ejercer como de presidente in pectore, sustituyendo a Zapatero en diversos actos, dando la cara con la huelga de los controladores y en otras actividades plausibles de cara a la galería. Todo el mundo lo veía como el sucesor, hasta que ya no se le ve igual.

Por medio, hubo mucho juego sucio. Como pasa con el juego sucio, pero sucio de verdad, nunca se sabe quién da la patada y esconde la pierna. Cuando Rubalcaba estuvo ingresado algunos días en la UCI, circularon algunos rumores malintencionados sobre su estado de salud. Después se vio que no estaba tan mal, porque fue salir del hospital, reincorporarse y seguir recibiendo palos. Y en esas continúa. Ya se sabe que recibir críticas de la oposición forma parte del sueldo de un ministro, y más aún del vicepresidente, y no digamos si quieres ser presidente. Por consiguiente, no veo mal que lo critiquen. Incluso no veo mal que, por un lado, negocie Federico Trillo con él una política común del PSOE y el PP en el caso de las listas pro etarras, mientras que critican la política antiterrorista, apenas unas horas después. Muy coherente no será, pero forma parte de lo que hacen los partidos. Según lo veo, el principal problema es otro: que igual le dan un palo muy gordo y se equivocan, o se lo dan a destiempo. Y, a lo peor, luego hay otro u otra que se ríe.

Es que da la impresión de que Alfredo Pérez Rubalcaba ha salido, a cara descubierta, en el momento que se repartían los palos, caiga quien caiga. Ha salido de una forma tan evidente que resulta extraño. Eso hace suponer que representa un papel para distraer antes de las primarias, aunque puede ser que ni él mismo lo sabe.

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