Al margen

Ramón Triviño

Pasiones

LA aparición en el escenario de la campaña malagueña de la figura de Felipe González ha vuelto a levantar pasiones. El ex presidente, a punto de cumplir 66 años y ya más de 12 retirado de la primera línea de la batalla política, no sólo conserva intacto su poder de convocatoria, sino que con el tiempo sus artes oratorias ganan en claridad y en capacidad para tocar el corazoncito de las gentes de la izquierda. El Palacio de Ferias se quedó pequeño en este radiante 28-F para acoger a tantos ciudadanos que deseaban escuchar al líder socialista. Hecho que, por otra parte, ponía de manifiesto un fenómeno que ya algunos venían señalando durante estos días de campaña. Lo que parece el temor de los estrategas del PSOE de Málaga para arriesgarse a organizar actos en grandes espacios, pese a que se sabía que la asistencia sería multitudinaria hace más de una semana, o quizá, como apunta algún otro, el terror del aparato a que los encuentros entre la militancia sirvan de caldo de cultivo para el movimiento, ya sin ningún tapujo, que apuesta por la configuración de una futura nueva mayoría en el seno de la organización. Sería una mezquindad, pero los datos se van acumulando.

Decía que Felipe González levanta pasiones en todos los sentidos. Hasta Antonio Romero fue incapaz de no saltar a la palestra para cargar, como antaño, contra un personaje que parece obsesionarle hasta en sueños. También están los que acumulan sus dosis de odio y rencor y que cuando huelen la cercanía de González sueltan toda clase de sapos y culebras a través de los foros que se multiplican en el universo cibernético.

Frente a la posición de estos fanáticos antifelipistas llama la atención la rehabilitación que de la figura de Felipe González, eso sí frente a la de José Luis Rodríguez Zapatero, llevan a cabo los ideólogos del Partido Popular a través de la FAES, institución que preside Aznar. En una de sus más recientes publicaciones se realiza un balance favorable del liderazgo de González, del que han desaparecido las tradicionales acusaciones de acoso y derribo contra Adolfo Suárez, que tanto empleaba el antecesor de Zapatero, los GAL, la corrupción o el paro desenfrenado. Una rehabilitación que parece responder al intento de presentarle como un ejemplo de moderación, frente al radicalismo de ZP. A algunos analistas no se les escapó el detalle de las palabras de Mariano Rajoy tras la designación del ex presidente González para liderar el Grupo de Sabios sobre el futuro de la UE. El candidato del PP comentó: "El nombramiento de Felipe González (...) me parece muy bien. Es un dirigente político con experiencia y conocimiento".

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