editorial

Reforma laboral pactada

AUNQUE carece de las virtudes taumatúrgicas que a veces se le atribuyen, una reforma laboral que racionalice y flexibilice el mercado de trabajo y la negociación colectiva constituye un instrumento necesario para la salida de la crisis. El Gobierno recién constituido pareció comprenderlo así cuando, en una de sus primeras medidas ejecutivas, emplazó a los sindicatos mayoritarios y las organizaciones empresariales a pactar una reforma de manera inmediata. Incluso les concedió un plazo perentorio (el 7 de enero, pasado mañana) en el bien entendido de que si no hubiera acuerdo el propio Ejecutivo decretaría la reforma que considera necesaria. Es de destacar que, a pesar de sus frecuentes desacuerdos anteriores, sindicatos y patronal se encuentran a día de hoy más cerca que nunca de alcanzar el pacto pretendido. De hecho, existen acuerdos prácticamente cerrados entre CCOO y UGT, de un lado, y CEOE y Cepyme, de otro, en materia de solución extrajudicial de los conflictos laborales, la lucha contra el absentismo injustificado, la formación y la eliminación de algunos puentes festivos. Pero lo más significativo es que ambas partes están cediendo en algunas de sus posiciones previas que en el pasado han impedido terminar con éxito este tipo de negociaciones. Por parte de la patronal no se insiste más en la aplicación de los mini-contratos, que tampoco el Gobierno cree adecuados a la situación española. En lo que se refiere a los sindicatos, el secretario general de UGT, Cándido Méndez, hizo públicos ayer algunos de los planteamientos que ya han puesto encima de la mesa de diálogo, como la disposición a aceptar aumentos salariales por debajo del IPC durante dos años y la aceptación de la facultad del empresario para convertir contratos a tiempo completo en otros a tiempo parcial. Todo ello en aras de combatir conjuntamente el problema social y económico número uno de España: el paro. Hace falta que estas expectativas no se frustren y que la reforma laboral salga adelante por consenso. Será bueno para el país y para los agentes que protagonizan la negociación.

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