Riesgos de la adaptación

Una de las características más destacadas de los seres humanos es su capacidad para adaptarse a las circunstancias dentro de unos ciertos límites, tanto física como psicológicamente. Por ejemplo, nuestro cuerpo reacciona para mantener una temperatura en su interior ante los cambios externos y si nos trasladamos a un lugar con un modo de vida diferente al nuestro, normalmente, al cabo de un tiempo terminamos integrándonos, por lo menos, de una forma que nos haga la vida llevadera. Pero pocas cosas no tienen un pero -valga la redundancia- y esa útil estrategia de la adaptación también los tiene. Uno de ellos es el riesgo de acostumbrarse a aspectos negativos como si fueran inalterables y hacer poco o nada por modificarlos. Otro, es el de la aparición de mecanismos egoístas, en un mal entendido concepto del darwinismo, de la supervivencia de los más fuertes. Y, uno más, el de la búsqueda y aceptación de argumentos para contrarrestar los efectos negativos sobre la conciencia moral relativos a aquellas maldades de las que se sea testigo o conocedor. Pues bien, creo que esas tres objeciones posibles de darse, se concitan en la violencia contra las mujeres. Con respecto a la primera habría que decir que son muchos los que se han acostumbrado a las cifras de asesinatos y reaccionan al mismo nivel que les produce una escena violenta en una película, sin dejarles rastro emocional alguno. Por supuesto, hay personas y colectivos que se manifiestan y trabajan para que acabar con esta lacra, pero aún es insuficiente. Es obligado que el esfuerzo sea de la sociedad de manera mayoritaria. Con respecto a la segunda, ¿cuántos miran para otro lado, mienten al decir que no saben nada del tema o evitan declarar ante la justicia para no complicarse. En definitiva, ¿cuántos escurren el bulto? Respuesta: muchos. Y, en relación con la tercera, ¿acaso no vemos que hay quienes buscan errores o justificaciones para dar a entender que la víctima ha sido responsable o, más duramente, ha tenido la culpa de todo lo malo que le ocurre? En conclusión, ¿que ella se lo había buscado? Respuesta: sí, muchas veces. Pues bien, mañana sábado es el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Sería conveniente que se reparara en esas cuestiones expuestas porque es una vergüenza que se tenga que destinar una fecha para algo que no debería existir. Lo ideal es que no fuera necesario, pero desgraciadamente no es así. A ver si de una vez llega ese momento.

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